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 Asunto: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 30 May 2021, 19:59 
Gerardo de Amn
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Llegada a Athkatla

Decir adiós a mi padre ha sido duro. Marchar rumbo a lo desconocido es lo más difícil que he hecho nunca. Pero es para lo que me he estado preparando.

Llevaba un petate con la armadura y espada que me hizo padre. Eran mundanas, pero me servirían para empezar. Llevaba ropa y algunas provisiones.

El barco salía por la tarde y el puerto de Aguas Profundas estaba abarrotado. Subí a bordo de la nave, el Orgullo de Umberli, varias horas antes de salir, con la idea de estar preparado y con todo listo. No me gustaba llegar tarde a los compromisos.

Bajé a bodega y dejé mis provisiones en una esquina. Era el primero de los viajeros, por lo que estaba todo vacío.

El viaje fue tranquilo y placentero. La brisa acariciaba todo lo que tocaba y las aguas reflejaban la luz de la luna durante la noche. El viaje duraba un par de días y durante el último, sufrimos un pequeño percance.

Restos de basura en el agua a la deriva chocaron e hicieron un pequeño agujero en el casco de la nave. Con tan mala suerte de que ocurrió en la bodega y mi equipaje fue el primero en salir y perderse en las aguas del Mar de Espadas.

Los contramestres pronto arreglaron el desperfecto y el barco pudo seguir rumbo Athkatla sin incidente alguno, pero mi equipaje y parte del equipaje de otros viajeros, se perdió en las profundidades.

Había salido de casa solo un día antes y ya había perdido todo lo que tenía. El destino a veces es caprichoso. ¿O tal vez es una prueba de Torm? No lo sé, pero mis ánimos estaban por los suelos.

Al llegar me ofrecieron algo de dinero por el incidente pero me negué. No acepto que me recompensen por los daños causados por la naturaleza o cuando ni si quiera era culpa de ellos. Tenía suficiente para conseguir un equipo básico y empezar a ganarme la vida. Tal vez un poco más despacio, pero quizás eso era parte del desafío que tenía por delante.

En el puerto, viéndome pinta de aventurero, me encomendaron ir a los llanos, a las afueras de la ciudad. Allí pude ver aventureros de todos los tipos y colores. ¡Literalmente!. Iban y venían, incluso algunos formaban un grupo para ir a cazar ¿un dragón?. Sin duda era el lugar adecuado para crecer y aprender de mucha gente.

Estaba como una estatua, sin saber qué hacer o qué decir. Pensé que todo sería más fácil una vez llegase pero me encontré bastante descolocado. Sin embargo, una mujer se acercó y me preguntó.

Se presentó después como Ethain Erenian y se ofreció a ayudarme a conseguir unas ropas más elegantes, algo mejor que los trapos con los que vine y los únicos que tenía.

Ethain me enseñó la ciudad y también me enseñó parte de si misma. Hizo que la mala suerte del viaje se convirtiera en buena fortuna. Compartió su pasado y su futuro. Hizo que me sintiese como en casa, conectando como nunca lo había hecho antes con otra persona.

Hablamos al lado de una fuente, sentados, mientras curaba unas pequeñas heridas que tenía tras haber intentado ayudar a un anciano con una plaga. Conocí su profesión de bailarina y su destino como sacerdotisa. Aprendí en una noche más de lo que hice en toda mi vida.

La dama Ethain incluso me invitó a cenar y compartimos momentos que me hicieron sentir algo que no había sentido en mi vida. ¿Es esto tal vez otra prueba? ¿Una tentación? ¿O tal vez no soy capaz de diferenciar bondad de amor?

Mirando atrás, de no haber perdido mi equipaje no me habría quedado como una estatua en los llanos y la dama Ethain no se habría dirigido a mi. Además, me presentó a la dama Alexandra quién podrá facilitar mi contacto con miembros de la Orden de cara a conseguir lo que vine a buscar. ¿Puede ser que el destino quisiera que perdiera todo para encontrar algo más?

Sea lo que fuere, me encuentro en una situación que hace dos días no imaginaba. Aunque he conseguido recuperar mi equipo gracias al trabajo, no pensaba que encontraría tan pronto una persona con la que me sintiera de la manera que me siento.

Pero ¿es posible que esté confundiendo amabilidad y cortesía con algo distinto? creo que tengo que seguir aprendiendo y no dar paso en falso, pues este nuevo mundo que acabo de descubrir es algo que desconozco y que puede hacer que todo cambie. Para bien o para mal.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 31 May 2021, 15:32 
Gerardo de Amn
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La primera vida

Uno de los primeros trabajos que realicé tras llegar a la ciudad de la moneda, fue encargarme de un lobo que llevaba aterrorizando a los granjeros una temporada.

Había comprado el equipo suficiente para poder enfrentarme a ellos, o al menos eso creía, y mi fé en Torm haría el resto. Sin embargo el camino tenía frente a mi algún imprevisto que no pensaba encontrar.

El camino a la cueva donde habitaba el lobo fue tranquilo. El viento soplaba suave y la oscuridad hacía que todo fuera más silencioso.

Una vez estaba cerca, miré al cielo y clamé unas palabras para conjurar una luz en un tono azulado que iluminó mi camino en esa oscuridad.

Cerca de la entrada de la cueva, unos lobos, alertados por mi reciente conjuración, se acercadon hacia mi. Eran tres, pero gracias al escudo, la armadura y la espada que llevaba pude hacerles frente sin muchos problemas.

Continué avanzando rumbo a la entrada de la cueva y me encontré con un grupo de bandidos, eran 5. Traté de esconderme entre los arbustos para tratar de pensar en un plan, pero era inútil, iba literalmente emitiendo luz azul y en seguida comenzaron a cargar hacia mi.

Alcé la espada y clamando a Torm les apunté con ella y un perro de origen divino apareció para combatir a mi lado. Dos de los bandidos lanzaban flechas que se perdían en los arbustos mientras los otros tres se acercaron a mi.

El cánido, que había pasado desapercibido, pudo morder a uno de ellos, por lo que solo dos se acercaron lo suficiente como para iniciar un combate cuerpo a cuerpo.

Uno de ellos intentaba herirme en la pierna pero conseguí evitarlo en gran medida gracias a la armadura. El otro lanzó una estocada que se clavó en mi abdomen de manera superficial y le desestabilizó, lo que me permitió asestarle un golpe en el rostro que le dejó moribundo en el suelo.

Mientras el cánido acababa con el bandido que había derribado tras morder en la pierna, el que tenía en frente a mi retrocedió tras ver como dos de sus compañeros caían heridos gravemente al suelo. Ese momento me permitió atacar y asestarle un golpe mortal en el corazón.

En ese momento los dos arqueros se perdieron en los arbustos desvaneciéndose con la intención, supongo, de salvar la vida. La amenaza había terminado.

Miré a mi alrededor y el primer hombre al que golpeé yacía muerto ya desangrado. La víctima del cánido estaba muerta con una mueca de horror relatando su última visión. Un perro que ahora se desvanecía tras haber cumplido su cometido.

La otra víctima murió en el acto tras mi estocada, por lo que su marcha fue más placentera. O al menos eso quiero pensar.

La adrenalina empezaba a esfumarse y mis piernas comenzaban a temblar, así como mis manos. Me armé de valor y continué en el interior de la cueva con el fin de acabar con el lobo, pues esa era la misión inicial.

No hay mucho que resaltar aquí, conseguí su cabeza y me ofrecieron su recompensa, pero ese día no pude dormir.

Creo que cuando comencé este viaje, nunca pensé que tendría que acabar con vidas humanas. Si, eran cinco, bandidos, me atacaron ellos. Da igual. No estaba preparado para quitar una vida, no todavía. Pero parece ser que es lo que me espera de ahora en adelante.

¿En qué estaría pensando cuando quería acabar con el mal? Parece que solo pensamos en dragones y bestias místicas pero hay personas de todas las razas que tienen un corazón poblado por la oscuridad y, tarde o temprano, iban a recibir el castigo que merecían.

Creo que este día significa un antes y después para mi. Un momento de realización de lo que tengo delante. Pero no me desviaré del camino que tengo frente a mi. Los pasos que Torm quiere siga, serán los que me hagan avanzar.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 31 May 2021, 18:56 
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Nacimiento del río Imnes

Ayer fue un día muy interesante. La dama Ethain me preguntó si sería capaz de llevarle al nacimiento del río Imnes, pero sabiendo mi recién llegada a la ciudad de la moneda no esperaba una respueta positiva. Y no la tuvo.

No obstante, pronto nos encontramos con la dama Gemma y el señor Val, amigos y conocidos de la dama Ethain que dijeron que sería buena idea viajar y tratar de descubrir ese lugar por nosotros mismos.

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Preparamos las provisiones del viaje, que debería ser seguro en su mayor parte del trayecto. Pero nos aseguramos de tener cuerdas suficientes para el ascenso al lugar de nacimiento del río.

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El camino fue sencillo. Nos asaltaron algunos bandidos pero el señor Val es un formidable guerrero, de quién tengo que aprender, y se encargó de que el viaje fuese completamente seguro.

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Durante el viaje, pude conocer más los entresijos de la cabeza, y también del corazón, de la dama Ethain, y de paso, de la dama Gemma.

Me ha servido para conseguir abrir, aunque sea un poco, los ojos que hasta ahora creo que estaban cegados y no me permitían más que ver lo que el corazón creía.

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Una vez llegamos, empapados hasta los ojos, pudimos observar tanto el anochecer como el amanecer.

Tanto la dama Ethain como la dama Gemma posaron mientras el señor Val, un grandísimo artista, les dibujaba de una manera que asustaba por lo bien que estas creaciones artísticas captaban la realidad.

Ambas yacían algo mojadas por la subida al nacimiento del río, colocadas en una posición que me hizo entender muchos de los votos que algunas órdenes toman, pues la tentación era visible, pero la razón supo esta vez adelantarse al corazón.

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El nacimiento del río Imnes es sin duda un lugar increible y estoy muy contento de que la dama Ethain nos haya hablado de él y haber compartido este momento tanto con ella como con el resto.

A pesar de todo, hay algo que no me deja avanzar en la dirección que necesito. La dama Ethain es una persona increible y encantadora pero, tras conocer un poco más como funciona su corazón, he descubierto, que el camino que pudiéramos tomar juntos, tiene como destino dolor en el mio.

Sin embargo, aún teniendo todo eso en cuenta, no consigo apartar la mirada cuando está cerca. Quizás es por ser la primera persona que conocí tras llegar a la ciudad de la moneda. Quizás sea porque realmente hay algo que inebitablemente haga que compartamos un camino juntos, aunque, tengo presente, sería un camino corto, y con un final, al menos para mi, no muy agradable.

Es posible, que después de todo, si se trate de una prueba de Torm, de mi destino, de ver si soy capaz de resistirme a tentaciones y conseguir el objetivo que vine a buscar, formar parte de la Orden.

Sea como fuere, ahora mismo, todo lo que acontece a mi alrededor está confundiéndome más de lo que esperaba.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 03 Jun 2021, 13:55 
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Un gran día! Y unas malas noches.

Escribo estas líneas en mi diario unos cuantos días después de que todo sucediese. Ya que estos últimos días los he pasado en el hospicio y bueno, uno no siempre se encuentra con energías para escribir.

¡Ya soy Escudero! No podía esperar para escribirlo, así que ya lo hice. Ahora ya puedo contarlo con más calma.

Lady Sheela y la dama Rhiannon, escudera de la Orden, me llevaron al norte de Crimmor, donde en una fuente, Sheela me hizo unas preguntas que no olvidaré jamás, pero prefiero guardarme para mi, ni si quiera este pequeño diario las conocerá.

Era una prueba de fé y la coronación de la misma residía en beber de una mágica fuente que haría que, si respondías con honestidad, esta tuviese el mejor sabor imaginable para el agua, mientras que si no había verdad en mis palabras, bueno, mejor no describirlo que mi estómago no está del todo recuperado.

El agua era sabrosa, indescriptiblemente sabrosa, no sabría decir exactamente a qué sabía pero estaba deliciosa. Lo que significaba que había pasado la prueba y Lady Sheela me nombró miembro de la Orden del Radiante Corazón como uno de sus escuderos.

Posteriormente fuimos al castillo de la Orden donde se me asignó una habitación y pude conocer a más de mis hermanos. Es increible lo rápido que ha pasado todo si miro atrás. Hace apenas unas semanas acababa de llegar a la ciudad de la moneda y hoy, hoy soy un Escudero de la Orden del Radiante Corazón.

Días después acudí a una fiesta en Crimmor, donde estaban tanto Lady Sheela como la dama Alexandra y también la dama Ethain. También conocí otras personas a las que ayudaremos en unos asuntos que no merece mencionar en este diario.

Después de la fiesta y de las conversaciones privadas, abandonamos Crimmor y fuimos atacados por unos murciélagos gigantes. Bueno, tal vez no eran gigantes gigantes, pero eran bastante grandes creo yo. Conseguí impactar alguno con la espada pero me acabaron mordiendo por todo el cuerpo y caí abatido.

Por un momento pensé que acabaría convirtiéndome en un vampiro, pero por suerte, eran solo eso, murciélagos. El señor Iwaiin, la dama Lux y mi hermana Escudera, la dama Alexandra se encargaron de, ya inconsciente, llevarme de vuelta a toda prisa al hospicio de Athkatla.

Allí la dama Ethain y la dama Anith me ayudaron a recuperarme y permanecí un par de días más para tratar de eliminar la fiebre completamente.

He de decir que me sentí un inútil. No pude acabar con unos murciélagos y sus mordiscos me produjeron una infección, que entiendo me produzca este estado febril pero en el momento que me mordieron, sentí como si mis fuerzas se desvanecieran y me dejara llevar. Casi como con ganas de descansar. Para siempre. Pero por suerte no fue así.

Estoy reponiéndome y sigo estudiando, aprendiendo y practicando. Quiero, dentro del tiempo que sea necesario, ser nombrado Caballero y poder decir a padre, con orgullo, que ahora soy Sir Stern Holyblade.

Pero el camino no acaba ahí, tengo que seguir creciendo y ayudar a todos, a mi familia, a mi fe, a mis superiores y a los necesitados.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 04 Jun 2021, 12:42 
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¿Estaré preparado?

Tras recuperarme completamente, decidí dedicar un tiempo al estudio de mi fé y pensé que el mejor lugar para ello sería Minsorran, en la sede de la Orden donde podría estar tranquilo y calmado.

Además, apenas había podido visitar la ciudad, era una buena oportunidad para conocer las calles que me van a ver más a menudo de lo que en un principio imaginaba.

Tras un tiempo estudiando decidí ponerme el tabardo y salir a pasear como Escudero de la Orden y me encontré con Sir Solair, Lady Sheela, la Dama Alexandra y una nueva conocida, la Dama Lilith.

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Mantuvimos una conversación hasta que Sir Lian, un hermano Caballero, nos alertó de unos problemas en uno de los tempos cercanos a la ciudad que están cerrados y estaban siendo ocupados.

Por lo visto eran alzados. ¿Muertos vivientes? No me había enfrentado a ninguno hasta ahora, pero no era momento de asustarse, aunque lo estaba. Sin embargo, combatir al lado de mis hermanos me haría aprender y convertirme en alguien mejor.

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Tras salir de la ciudad, caminamos rumbo al templo y encontramos los alzados que antes mencionaban. Parecían Zombis, pero he de leer más al respecto. Por algún motivo estos eran capaces de conjurar y resistir el daño.

Combatimos contra ellos sin que supieran un grave problema. Lo que me sorprendió. Eran lentos y no parecían ser muy amenazantes. Eso hizo que me confiase.

Una vez entramos al templo continuamos enfrascados en combate contra un grupo aún más numeroso.

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El combate era muy cercano y complicado. Los bancos, las columnas ... todo molestaba. Por suerte también jugaba a nuestro favor, y los alzados no eran capaz de atacarnos en su totalidad, pero no parecía importarles, pues esperaban su turno pacientes.

Conseguí impactar y acabar con su no vida a uno de los alzados. Combatía codo con codo con mis hermanos y la dama Lilith pero en un momento esta fue mordida. Este mordisco parecía superficial pero ella misma dijo que contraería una fiebre, perdería el conocimiento, fallecería y se levantaría como un ghul si no era tratada.

¿De verdad? ¿Un ghul? Por suerte Sir Solair fue capaz de eliminar la enfermedad.

Tras acabar con todos los Ghuls, descubrimos que había un pasadizo bajo el altar y decidimos investigar.

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Se oían más ruidos y más alzados aparecieron. Esto unido a que esas grutas eran inestables empezaban a complicar todo. Algunos escombros caían por momentos en mitad del combate. La oscuridad nos rodeaba y solo unas pequeñas antorchas iluminaban la estancia, mientras creaban fantasmagóricas formas que hacían que todo aquello fuese aún más tenebroso.

Continuamos combatiendo contra los alzados. Esta vez mordieron a Alexandra y tras el combate Sir Solair soltó una reprimenda por no haber avisado del mordisco. Nuevamente curó la enfermedad y seguimos avanzando por los túneles hasta acabar con todos los alzados.

Yo recibí unos cuantos golpes que me hicieron replantearme toda mi existencia. Mi labor era defender a la dama Lilith pero en realidad era ella quién me defendía a mi. Tras recuperarme de mis heridas me quedé en la retaguardia por seguridad.

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Al llegar a la última estancia de las galerías descubrimos que todos esos alzados tenían su origen en un caballero de la muerte que estaba tratando de levantar un ejército de no muertos para ... bueno, para nada bueno, eso seguro.

Esta criatura comenzó a hablarnos y creo recordar que porfirió alguna amenaza. Después de eso comenzó el combate. Sir Solair, la dama Alexandra y la dama Lilith combatieron contra el engendro mientras Lady Sheela conjuraba para ayudar a todos.

Yo me mantenía al márgen. Todo aquello era muy grande para mi.

El primero en caer fue Sir Solair, después la dama Lilth y después Alexandra. En aquel momento no tuve más remedio que cargar. Pero fue estúpido. De un golpe mi existencia se esfumó.

Lo que pasó después lo desconozco. Pero me pude reincorporar tras un rato cuando recuperé el conocimiento. Pude ver a Sir Solair de pie, al parecer el señor del alba le dio una oportunidad más. Lady Sheela tenía un misterioso hacha frente a si y la criatura oscura parecía esperar alguna acción de esta.

En un momento, el caballero de la muerte decidió atacar a Sir Solair pero al no tener su arma no era tan poderoso. Además, la dama Lilith que ya se había recuperado y Lady Sheela le ayudaron y pudieron acabar con el.

A mi lado yacía la dama Alexandra, sin apenas moverse. Me agaché, ya que a duras penas podía mantenerme de pie, y la abracé con fuerza. Nuestra relación no es más que de hermanos escuderos pero en ese momento sentí que una parte de mi se marchaba.

Aferré mi medallón con fuerza mientras pasaba la otra mano libre por sus heridas. En mi cabeza se enfrentaban muchos sentimientos. Casi no era capaz de musitar las plegarias que necesitaba para que Torm me escuchase. Una lágrima recorrió mi mejilla, después otra y cuando me quise dar cuenta, apenas podía ver a mi compañera.

Apreté aún con más fuerza el medallón y sus heridas comenzaron a sanar. Pude ver como recuperaba su aliento y empezaba a moverse. En ese momento la volví a abrazar con fuerza. Igual le hice daño pero no se quejó. Ese momento, cuando la dama Alexandra volvió en si, hizo que el tiempo se detuviera. Todo lo que había pasado esa noche no importaba ya. Todo lo que el futuro me deparaba tampoco. Ese instante, cuando supe que no perdería a una compañera, a una hermana, tan pronto, fue cuando todo lo malo despareció.

No tengo muchas más ganas de seguir escribiendo porque ... no quiero seguir recordando lo que pasó. Todavía me cuesta pensar que de una manera tan fácil y sin yo poder hacer nada, casi pierdo a alguien importante para mi. Pero por suerte, por Torm, no fue así.

Gracias hermanos de la Orden, gracias Torm.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 07 Jun 2021, 13:08 
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Un montón de sentimientos

Después de recuperarme de las heridas tras el ataque de los alzados, decidí pasar un tiempo en Athkatla. Allí me encontré con la dama Ethain y pude agradecerle los cuidados en el hospicio tras la enfermedad que contraje por el mordisco del muricélago.

Aproveché para pasar un tiempo con ella, es una gran persona y siempre me ha tratado bien, aunque he aprendido a diferenciar lo que creía amor de simple amabilidad, pues es así con todo el mundo. Pude aprender más cosas de ella, como que es una increible guerrera. Las apariencias engañan del todo.

He conocido también a la dama Lyssa, que se acercó a mi tras escucharme rezar en el idioma de los dioses en el hospicio y me habló en ese mismo lenguaje. Lyssa ha sido toda una caja de sorpresas al ser una licántropo gato. Se transformó delante de mi y pude observar lo increíble de esas criaturas. Era realmente majestuosa.

La dama Lyssa compartió conmigo su tesis sobre el idioma celestial, ya que aprendí a hablarlo para rezar pero no soy capaz de usarlo en todas las ocasiones que me gustaría por no saber hacerlo tan bien como ella. Gracias a este libro podré mejorar y seguir creciendo. En todos los sentidos.

[...]

Pude volver a ver a la dama Alexandra, y se encontraba realmente bien después del combate contra los alzados. También me encontré con Sir Solair y partimos a Agujas de Oro para ver el torneo. Pude aprender realmente mucho. Sir Solair ganó el torneo de su categoría después de enfrentarse a un tal Elrid y a la dama Lilith. Realmente imponente como el sir es capaz de manejarse en combate. Un honor poder ayudarle como escudero y combatir en misiones a su lado.

Después fuimos al castillo donde nos dio una lección sobre la no muerte y los pilares de la orden. Como siempre, pude aprender un montón y siento que cada vez estoy más cerca de ser caballero. Pero poco a poco, no quiero dar pasos en falso en el camino de la rectitud.

Para seguir mi entrenamiento, patrullé los caminos del lago entre Crimmor y Minsorrán. Pude enfrentarme a trolls, bandidos y diversas criaturas por los caminos y noté la soltura que he ido adquiriendo. He ido aprendiendo además a no sentirme mal por dar muerte a quién lo merece o por hacerlo en defensa propia. Cada acto tiene sus consecuencias.

Y graves consecuencias casi tuvieron mis actos, cuando, perdido, entré en una cueva que resultó estar plagada de muertos vivientes. Allí me enfrenté a unos cuantos cuando decidí salir pero una presencia un tanto extraña me recorrió como un escalofrío. De la nada apareció una figura envuelta en abalorios y cuyas manos, al descubierto, parecían embalsamadas.

A decir verdad, no recuerdo lo que dijo, salvo que me permitió marchar con la condición de que si volvía pasaría a las filas de su ejército de alzados. No quiero convertirme en un alzado. No quiero perder mi vida por algo así. Quiero seguir creciendo y aprendiendo. No quiero perder de vista a Solair, Sheela ... a Ethain o Alexandra. Llegué sin nada a Athkatla y ahora tengo prácticamente todo.

[...]

Informé a la orden y Sir Solair, la dama Alexandra, Lilith y Ecthelion se presentaron para ayudar. Querían entrar en la cueva y encontrar a tal ser. Sinceramente, no quería hacerlo pero con ellos de mi lado estaba seguro.

Tras enfrentarnos a numerosos alzados no encontramos nada. Aunque comentaron de bajar al nivel inferior, Sir Solair no quiso arriesgar a que la dama Alexandra y yo sufriéramos algún percance pues era peligroso y aún no estamos preparados. Gracias.

Poco después decidimos volver a Minsorrán y durante el camino limpiamos un cubil de minotauros que estaba lleno de trasgos y recuperamos las pertenencias que habían robado a caminantes y comerciantes. Fue bastante fácil, pero poco después, cuando volvíamos, y a punto de entrar en la ciudad, un enorme minotauro apraeció casi de la nada y derribó a Alexandra, Solair y a la dama Lilith.

Yo, paralizado por el miedo no pude hacer nada. Vi como la bestia trataba de llevarse a Solair, aún con vida. Traté de interceder. Me ofrecí como prisionero en su lugar, de poco les iba a servir Solair si estaba tan herido y yo ... hasta ese momento estaba bien.

Hasta ese momento, cuando el minotauro me golpeó con la parte plana del hacha y me llevó con el y Solair a su cubil. Mi intención era que me llevase a mi únicamente y Solair se recuperase y, sobre todo, tratase de que la dama Alexandra estuviese sana y salva. Yo no podía hacer mucho. Mi idea era que me rescatasen después y, si no podían hacerlo, mi muerte habría merecido la pena.

En lugar de eso me encontraba encerrado junto con Sir Solair, que nunca perdió la esperanza. Yo me encontraba rezando a Torm por momentos y dándole vueltas a qué le ocurrirá a Alex. Últimamente me encuentro pensando mucho en ella ¿quizás más de lo que debería? no lo sé.

Al rato el minotauro abandonó el lugar y se enfrentó a quién parecía ser nuestros aliados. Un grupo de héroes vino a rescatarnos. No sé ni cómo contactaron ni cómo ocurrió. Mis ojos buscaban entre todos los presentes a la dama Alexandra y allí estaba. Sana y salva. Eso hizo que me encontrase mejor y recuperase un poco más la fé.

Estaban también la dama Loreliel y Lady Claire, Ecthelion y Lady Lillith (si me dejo a alguien decídmelo por favor que no recuerdo todo xD). Del cubil, una vez recuperados fuimos a Minsorrán y continuamos en el castillo evaluando qué ocurrió mal y qué pasos seguir en cuanto a los alzados, los minotauros y todos los problemas que acechan.

Me tiembla un poco la mano de escribir, estoy a veces asustado por lo que estoy empezando a sentir, pero también por lo que sufro cuando veo a mis hermanos heridos. Creo que ahora más que nunca debo ser fuerte para poder ayudarles en todo lo que sea posible.

Me convertiré en un caballero y seré el mejor sacerdote de Torm que este mundo haya conocido.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 08 Jun 2021, 10:35 
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¿Soy un fraude?

Me cuesta mucho escribir estas líneas. Aún dolorido, por fuera, y también por dentro, siento que quizás, esté equivocándome de camino.

¿Me estoy convirtiendo en un fraude? Ya no se trata de los golpes que reciba, siempre me levanto, tal y como me enseñó padre, pero ... ¿y si no soy capaz de hacer lo que debo hacer?

Siento que estoy fallando a todos, que soy una farsa, una imagen de lo que quiero ser pero no soy. Ayer, cuando aquellos hombres pisaron la antorcha que les ofrecí cuando pidieron fuego, me sentí realmente humillado.

No por los golpes en si, encajaría todos los que fueran necesarios para proteger a las personas que quiero y me importan, sino por no ser capaz de hacerlo. De convertirme en un estorbo, en una molestia. En una carga.

Tal vez esté mejor en la retaguardia, curando y atendiendo a los heridos, así, quizás, moleste menos a mis compañeros. Porque, por ahora, ha quedado claro, si intento ayudar, no solo fracaso, sino que mis hermanos acaban sufriendo por ello.

Pero ayer no pisotearon una antorcha, ayer pisotearon la libertad. Ayer pisotearon la bondad de la gente, las ganas de ayudar, la amabilidad, los puros corazones.

Lo que ayer sucedió, encendió en mi corazón una furia que no conocía, tal vez una furia leal, tal y como Torm, pero no sirvió para nada. No pude defender a mis hermanos, ni a la libertad ni a la gente pura de corazón. Tan solo salí vapuleado una vez más.

Me seguiré levantando, pero cada vez cuesta más. Debo pensar seriamente si este es mi lugar, pues no quiero ser una carga para los demás, mis penitencias las debo cargar yo, y nadie más que yo.

Pero, de momento, por ellos, haré lo que sea.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 14 Jun 2021, 14:33 
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Hace mucho que no escribo en mi diario. La última vez que lo hice me costó horrores hacerlo. La derrota, la humillación. Hacen que muchas veces uno no vea lo que tiene delante.

En mi caso, tengo a un gran grupo de hermanos dispuestos a ayudar. Y eso es lo que hicieron.

[...]

Sigo creciendo y aprendiendo. El libro que dama Lyssa me prestó me ha hecho mejorar la pronunciación y el vocabulario. Ya no sólo sé rezar, también sé hablar.

Sir Solair nos instruyó en el uso de la montura y he aprendido bastante. Siempre aprendo cuando estoy cerca de él. El escudero Ecthelion estaba presente y después nos batimos en duelo.

La fortuna me sonrió bastante porque salí vencedor. Quizás eso me haga sentirme un poco mejor? No lo sé, estoy seguro que ayuda, pero no debo regodearme en ello.

[...]

Ethain, siempre aparece en mi diario. Ethain compartió conmigo preocupaciones y pensamientos. No quiero escribir mucho detalle pero creo que necesita ayuda. Necesita alguién en quién confiar. Sabe que mi palabra es sagrada y lo que me diga me lo llevaré a la tumba pero todavía no se ha abierto lo suficiente como para descargar todo eso que lleva dentro.

¿Tal vez no lo sepa? Quizás tenga que hacérselo saber. Que puede confiar en mi para lo que sea.

[...]

Tenemos una importante misión en frente. Será la primera vez que parta en una misión programada como esta y no estemos, simplemente, apagando algún fuego. Creo que va a ser importante para crecer, tanto en la Orden como en mi fé.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 15 Jun 2021, 13:27 
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Una caída más

Para mi sorpresa, escribo estas líneas sin problema alguno. La frustración dejó paso a la resignación. La razón a la costumbre. Ya no aprieto con tanta fuerza los puños cuando caigo. Creo que he aprendido a aceptar que igual solo soy un peón que quiere ser rey.

[...]

Llegué al puerto el primero. Tal y como cuando viajé desde Aguas Profundas, quise llegar con tiempo suficiente para evitar problemas inesperados. Aunque irónica la vida, toda ella son problemas inesperados, a pesar de que te los esperes.

Sir Solair, Lady Sheela, dama Alexandra y dama Rhiannon llegaron también con tiempo.

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Allí mantuvimos una conversación casual mientras otros viajeros iban y venían. Casual hasta que llegó nuestro nexo para informarnos del viaje y de la misión a realizar.

Había preparado mi equipo una semana antes, desde que supe que esto iba a llevarse a cabo y lo revisé cada noche. Quería estar totalmente preparado.

Tras recibir las instrucciones subimos al barco con las provisiones y el equipo listos para llevar a cabo nuestra misión.

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Una vez en el barco estuvimos manteniendo una conversación amable con el contramaestre y nos permitió, después, echar un vistazo a la zona de carga mientras conversábamos.

Durante este tiempo, la dama Alexandra salió a mantener una vigilancia en cubierta y después decidí, algo preocupado, acompañarla con la idea de asegurarme de que se encontrase bien. Sé que no seremos nunca más que hermanos dentro de la Orden, pero me resulta inevitable preocuparme por ella más que por los demás. Cuesta mucho suprimir un sentimiento.

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Creí ver algo en el horizonte, y se lo comuniqué a los demás. Yo no le di importancia, no entiendo de barcos, pero ellos así lo hicieron. Resultó ser unos barcos siguiéndonos, por lo que nos mantuvimos más alerta de lo normal.

Lady Sheela conjuró un cambio de clima para tratar de evitar que esas naves nos siguieran y eso acabó con una marejada que nos hizo rodar por cubierta.

Lady Sheela es realmente poderosa y la tormenta hizo que el barco se tambalease. Solair cayó y dama Rhiannon se ayudó de su espada para salvarle con la mala suerte que le hirió en la pierna.

Yo nada más vi a Alexandra caer rodando me dirigí hacia ella con la idea de ayudar, pero es posible que hiciese más mal que bien. Me agarré a ella y creo que amortigué alguno de sus golpes con mi cuerpo. Si al menos conseguí hacer eso habrá merecido la pena la humillación de rodar tras intentar ayudarla.

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Tras el incidente volvimos al interior del navío con la intención de recuperarnos pero el barco seguía tambaleándose y caimos al suelo. Otro golpe más en el orgullo diría yo, pero este no dolió tanto.

Cuando nos recompusimos escuchamos unos gritos y nos armamos dispuestos a subir a cubierta a toda prisa.

Allí nos esperaban unos piratas que nos asaltaron desde los otros barcos. Eran bastante numerosos e hicimos lo posible por repelerlos. Recuerdo ver a dama Rhiannon recibir un puñetazo en el ojo, a Sir Solair combatiendo contra tres o cuatro. O incluso más. A Lady Sheela haciendo lo mismo y a la dama Alexandra enfrentarse a alguien que le superaba en habilidad.

Por mi parte, creo que pude asestar dos golpes a uno de los atacantes de Sir Solair. Después quise clamar Por Torm! al cielo con la idea de recibir su bendición pero no pude terminar de hacerlo. A pesar de ser una frase muy corta.

No pude terminar mi plegaria. Una vez más fallé en hacer lo que debía hacer. No pude recibir el favor de mi dios, no pude defender a mis hermanos y tampoco pude defender a los marineros del navío ni la carga que llevábamos. Otra vez fallé.

Y otra vez me levanté. Pero ¿hasta cuando podré hacerlo? ¿Llegará un momento en el que sea capaz de ayudar y defender a los demás? No quiero que la costumbre de caer se apodere de mi. En realidad no es el caer, es el no poder hacer nada. No poder ayudar. Eso es lo que no consigo soportar. Ser una carga.

Me levantaré y seguiré adelante, no me cabe duda que mejoraré y creceré. Pero todos estos tropiezos me hacen replantearme toda mi existencia.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 21 Jun 2021, 12:29 
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El poder de la Luz

El día comenzó con una limpieza integral de la armadura. Por la tarde debía asistir a una ceremonia para el nombramiento del nuevo o nueva maestre de la Orden.

No sé quién será. Además de eso, soy el último eslabón de los allí presentes. Seré un escudero rodeado de caballeros, y otras ilustres personalidades. No creo que si quiera pueda dar una enhorabuena a alguien de tan alto rango. Pero se lo debo. Sea quién sea. Debo, por respeto, lucir mi mejor armadura e impoluto tabardo.

Llegué con tiempo al castillo y esperé en la sala del trono, en silencio, atrás, dejando sitio a las personalidades más importantes y sin tratar de importunar a nadie. Poco a poco fue llegando la gente y el príncipe nos indicó ir al patio de armas.

Habían preparado un banquete y un enano lo despreparó rápidamente. Los asientos estaban impolutos y las decoraciones eran magníficas. Sin duda querían que fuera un momento especial y así lo iba a ser.

Lady Sheela subió a la palestra donde iba a dar comienzo la ceremonia junto al príncipe. ¿Es Sheela la nueva maestre? Vaya. Todo un honor que quién me nombró escudero en su día en presencia de la dama Rhiannon sea ahora la nueva maestre.

Y así fue realmente, el príncipe tras un discurso nombró a Lady Sheela la nueva maestre de la Orden del Radiante Corazón. Y así, después de su nombramiento, comenzó la celebración.

Me mantuve al margen pues no quería interrumpir, era el momento de Lady Sheela y el mio ya llegaría. No recuerdo quién exactamente, pero alguien quiso aprovechar la ocasión para anunciar unas donaciones o algo similar. No le presté mucha atención pues no me gusta el tipo de gente que aprovecha la ceremonia de una persona para otros fines por muy loables que estos sean, creo que Sheela se merecía su ceremonia y celebración ininterrumpida.

Durante su anuncio, Sir Solair habló con un mago encapuchado que se encontraba en la celebración. Dicho mago había sido mencionado por un bardo y me hizo dudar sobre si se le permitiría o no la estancia encapuchado. Tras hablar con uno de los caballeros, que me ignoró completamente, di por hecho que si nadie había tomado acción alguna, estaría permitido. Soy un escudero y no tengo la autoridad para exigirle nada. O eso creo.

El mago asertó que por sus votos no podía quitarse la capucha delante de todos, pero que lo haría delante de Solair pues su reputación le precedía. Estos se fueron a un lugar más privado y la nueva maestre me encomendó la misión de escoltar y acompañar a Sir Solair. Aproveché para darle la enhorabuena y me encomendé a mi trabajo. La escudera Rhiannon también nos acompañó.

Allí entramos en una de las tiendas del castillo para tener algo de intmidad. Una mediana llamada Numina, Ryl y un elfo un poco cantarín también querían entrar y tras una breve discusión se mantuvieron fuera respetando nuestra decisión. Qué menos en nuestra casa. Allí comenzó una conversación que ignoré mientras vigilaba la entrada.

Todo pasó muy rápido.

Sir Solair utilizó un pergamino para frenar al mago, hasta entonces desconocía por qué y Rhiannon se abalanzó contra él derribándole. Inmediatamente tras escuchar el entuerto me di la vuelta y desenvainé mi espada.

Tras acercarme pude ver que se trataba de aquel alzado que una vez me perdonó la vida. ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿Pretendía acabar con el príncipe? No dudé y me acerqué a él. Se movió un momento y pude aprovechar para darle un golpe. Rhiannon hizo lo mismo.

En ese momento todo cobró sentido. Todo lo estudiado, lo trabajado y lo entrenado semanas atrás. Sin dudarlo un momento llamé a Torm y este me permitió canalizar la energía positiva de la luz para dañar su cuerpo. El embalsamado se retorció de dolor y cayó al suelo derrotado poco después.

En solo un segundo todo había cambiado drásticamente! Ya no era la carga que era al principio y había podido acabar con una grave amenaza que trató de infiltrarse en nuestra propia casa.

Poco después, la adrenalina que corría por mis venas comenzó a desaparecer y el nerviosismo común que me acompaña en estas situaciones volvió a ser el protagonista.

Envainé mi espada entre temblores y bebí agua. No recuerdo mucho más. Llevamos el cuerpo y creo que lo incineraron y no volveremos a saber de el. No lo sé exactamente. El resto de recuerdos están borrosos hasta que recuperé el aliento.

Con la portadora del alba como nueva maestre y tras haber acabado con el alzado con energía positiva, creo que ha quedado claro que el poder de la luz está de nuestro lado.

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Última edición por Wallack el 21 Jun 2021, 13:09, editado 1 vez en total
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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 21 Jun 2021, 13:02 
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Luz en la Oscuridad

Tras el fracaso en la anterior misión en la que no recibí más que golpes, el grupo se volvió a unir. Estábamos todos, Lady Sheela como nueva maestre, Sir Solair, y los escuderos Ecthelion, Rhiannon, Alexandra y Stern, como olvidarme del gran Stern.

Marchamos al puerto raudos con la idea de estar preparados y embarcar cuanto antes a la misión. Una vez en el barco nos informaron mientras el viaje era todo lo tranquilo que podía ser.

El plan estaba hablado. Solair, Alexandra y Rhiannon irían en primer lugar. Echteion y yo iríamos detrás. Aunque quiero estar en la vanguardia no he demostrado más que ser una carga hasta ahora por lo que entiendo la decisión de la maestre. Además mis habilidades siempre van a permitirme curar a mis compañeros si permanezco en la retaguardia. La maestre iba a estar entre ambos grupos.

Al acercarnos bajamos en un bote hasta la cala. Había ruido y avanzamos con calma. Encontramos un pequeño grupo de piratas que pudimos derrotar con facilidad sin alertar al resto y nos permitió investigar más la zona.

Al sur pudimos ver un barco alejándose. ¿Habríamos llegado tarde? Poco después llegamos a una explanada donde pudimos ver un edificio de reciente construcción y no muy mala calidad. ¿Estarían haciendo una base permanente en esta cala?

Las preguntas ya tendrián respuesta. Un grupo nos vio y dio la voz de alarma. El combate comenzó. Solair y los escuderos en vanguardia cargaron mientras les seguíamos de cerca. Cada uno se enfrentaba a un enemigo.

Sir Solair blandía su espada con elegancia acabando con un fuerte pirata de varias estocadas en el pecho. Rhiannon con su enorme espadón partía en dos a un pirata que parecía más un gorila que otra cosa. Alexandra, con enorme habilidad como siempre demostró vencía a un pícaro pirata que manejaba un florete. Por mi parte yo me enfrenté a un enemigo que quería atacar por la espalda a uno de mis compañeros. Ecthelion usando su arma acabó con otro enemigo que no le opuso apenas resistencia. La maestre, con una maza bendecida por la luz del alba aplastaba dos cabezas con facilidad.

Encontramos un altar a la diosa de las mareas que no presagiaba nada bueno. Algo sentí en el pecho como si de un mal presentimiento se tratase. Decidimos volver, buena idea. Fue entonces cuando al pasar cerca del edificio recientemente construido pudimos notar un aroma a cenizas. Ahí olía a chamusquina. Y no era una frase hecha precisamente.

Decidimos entrar, Solair, Ecthelion y un servidor y pudimos ver como alguien, que parecía ser el líder del grupo, trataba de quemar unos cuantos documentos.

Iniciamos un combate increible. Ese maleante sabía desenvolverse con las armas y entre tanto caballero como si de un enviado de una deidad se tratase. Era fuerte y poderoso y se movía esquivando todos nuestros golpes.

Ecthelion cayó el primero y después yo, mientras Solair se enfrentaba a el con la ayuda de Sheela que había entrado para averiguar qué nos llevaba tanto tiempo.

Pronto recuperé el conocimiento y me incorporé curando todas mis heridas y atendiendo a Ecthelion que se encontraba casi sin consciencia. La maestre y el caballero acabaron tras una dura pelea con el capitán y yo pude arrodillarme para tratar de ayudar a mi hermano escudero.

Tras rezar unas palabras a Torm en el idioma que el conoce, un hálito de luz blanca salió de las palmas de mis manos y las heridas del escudero se cerraron completamente. Para mi sorpresa, hoy tampoco había sido una carga, sino que además, había podido ayudar, devolviendo a la vida a mi hermano de Orden.

Poco después recuperamos gran parte de los documentos así como de las mercancías robadas en la jornada anterior y nos marchamos de vuelta al bote para subir a bordo del galeote. Allí hablamos con el contramaestre que dijo trataría de descifrar los documentos extraidos y nos los devolvería así como un informe en caso de haber conseguido descifrar algo.

Creo que la misión fue un éxito rotundo comparado con la anterior. Mantener vivo el comercio en Amn es importantísimo pues sin este el país se detiene. Haber vuelto no solo con la misión cumplida tras haber recuperado todo sino habiendo acabado con gran parte de los piratas así como haber obtenido esos documentos tan importantes antes de que los quemasen me hizo sentir realmente bien.

No quiero acostumbrarme, otro golpe de realidad, en sentido figurado y literal, volverá a abordarme pronto. Pero cuando ese momento llegue, estaré preparado.

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 Asunto: Re: Diario de Stern Holyblade
NotaPublicado: 01 Jul 2021, 19:49 
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¿Cuál es mi camino?

Recuerdo cuando fui nombrado escudero de la Orden del Radiante Corazón. He de decir que fue uno de los días más felices de mi vida. Día en el que juré nunca retirar mi tabardo, pues siempre seré miembro de la orden desde ese momento.

Sin embargo, eventos recientes me han hecho pensar. He dejado de ayudar por no quitarme el tabardo y romper mi propia palabra. ¿Hasta que punto debo de ser fiel a mi palabra? ¿Hasta que punto el código que hizo mi padre me define? ¿Soy libre o soy una marioneta del destino?

Creo que debo abandonar Amn y volver a casa, por lo menos, un tiempo. Ver a padre y pensar todo. Tal vez deba decir adiós al código. Tal vez deba decir adiós a la Orden. Tal vez deba empezar de cero.

En la Orden he encontrado gente que aprecio y apreciaré siempre, pero me han hecho dudar. Dudar de los mismos pilares que me definen. Del código que juré seguir. ¿De qué vale mi palabra si no la cumplo? Pero ¿y si por no cumplirla dejo de ayudar?

¿Deben mis votos limitarme tanto? ¿Cuándo los puedo romper? No he ayudado en Crimmor porque juré no retirarme el tabardo nunca, pues ese día dejaría de ser parte de la Orden. ¿Tiene eso sentido? Estoy hecho un lio. Si rompo el juramento que hice, aunque sea por una buena causa ¿qué valor pasa a tener mi palabra? pero si no lo hago ¿dejo de ayudar en ese lugar? Por desgracia Amn necesita ayuda en muchos lugares por lo que al menos, en esta ocasión, puedo ser fiel a mi palabra y seguir ayudando.

Pero todo esto, algo tan sencillo, hace que mis pilares se tambaleen tal vez deba remplantearme todo, incluso mi existencia. Tal vez deba empezar de cero. Mi fé en Torm seguirá implacable, pero ¿y lo demás? ¿qué debo hacer?.

Mirando a mi tabardo, creo que debería quitármelo. No lo merezco. Tal vez deba quitármelo por siempre. Tal vez deba ayudar de otra forma. Tal vez deba empezar a escribir mi propia historia y no vivir los sueños de mi padre.

¿Pero es lo correcto? ¿Qué es lo correcto? ¿Debo abandonar a mis hermanos de la Orden? ¿O debo abandonar mi código? ¿Por qué no ambos? Estoy definiendo mi vida en base a unas reglas que yo no elegí y que hacen que no pueda hacer todo lo que debiera. Votos, preceptos y juramentos para que. ¿Para decir que no a algo que quiero hacer?

Y toda esta encrucijada de emociones y pensamientos por algo tan nimio como un trozo de tela. ¿Qué es el tabardo de la Orden sino un montón de hilos y telas? El tabardo no me define a mi ni a la Orden, son mis acciones las que lo hacen. La humildad, la lealtad ... todo se demuestra con actos, no con apariencias. ¿He estado equivocado hasta ahora?

Tan solo quiero ayudar, pero estos votos, estas decisiones, este código ... me limita. Me limita y me define. Pero no lo escribí yo. ¿De verdad quiero ser caballero? ¿Estoy quizás viviendo la vida que querría mi padre? ¿Qué hay de mi? ¿Qué hay de lo que yo quiero? He estado tan ocupado queriendo hacer feliz a los demás que me he olvidado de mi. Tan centrado en seguir los pasos que mi padre quiso que andase que nunca me he parado y preguntado ¿son los pasos que yo quiero dar?

¿Cuál es realmente mi camino?

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