Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


Fecha actual 18 Jun 2021, 01:39



Últimas noticias relevantes:
Ha habido algunos problemas con las imágenes del foro. Si detectas que alguna imagen no se muestra correctamente, borra la caché de tu navegador.

Buscar:

Nuevo tema Responder al tema  [ 1 mensaje ] 
Autor Mensaje
 Asunto: Tess, de Campos Dorados.
NotaPublicado: 13 Abr 2021, 10:00 
Bug de oscuridad
Bug de oscuridad
Avatar de Usuario
Desconectado

Registrado: 02 Oct 2015, 10:42
Mensajes: 592
Ubicación: Posada Jamaica
Imagen


Abadía de La Cosecha. Campos Dorados. Valle del Dessarin.

Imagen


La abadía permanecía aquella mañana alejada de la algarabía que le caracteriza. El bullicio del trabajo venía sustituido por los cánticos de los parroquianos y algunos pájaros que acompañaban la celebración. El sol había decidido iluminar los últimos momentos de mi abuela en la ceremonia que por su muerte se celebraba, con suavidad, como si quisiera acariciar su envejecido y ajado rostro. Mientras la Suma Dama de la cosecha iniciaba los cánticos y yo los repetía sin necesidad de pensarlos, mi cabeza vagaba llena de recuerdos.

Imagen


Nací en la época de la siega, bajo el sol plomizo del tiempo estival. Me contó mi abuela que mientras el grano aumentaba de tamaño y las espigas comenzaban a tumbarse por el peso, igualmente lo hacía el vientre de madre. Nací con el sonido de la guadaña segando los campos, los cánticos de labranza colándose por la ventana donde la Gran Señora de la Cosecha de la Abadía de Campos Dorados ayudaba a mi madre a traerme al mundo. La sacerdotisa de la Gran Madre me sacó afuera, a bañarme en un sol de justicia de una de las tardes más calurosas del mes.Como buena comadrona, bien sabía que eso callaría mi llanto. Por la noche se decidió mi nombre entre buena celebración que, como no, consistía en comida, bebida y ofrendas a la diosa.

Imagen


A mi abuela le gustaba contarme viejas historias mientras torcíamos las hebras de fibra vegetal y dábamos forma al asiento de las sillas de anea. Me contaba que, cuando era pequeña, corría a los campos y retozaba entre los fardos redondos de paja para tumbarme allí, con el sombrerillo más grande que mi cabeza, hasta el crepúsculo. Cuando crecí llevaba comida y refresco a la tierra y sus agricultores. Iba de una granja a otra, a veces me demoraba más de la cuenta, cantaba a los pequeños brotes para darles fuerza o me distraía con pequeños animales o plantas; pese a eso, siempre acudía con una sonrisa y recibía las mismas de vuelta. Nadie me llamaba Teresa, en los campos todos me conocían como Tess, la de los Campos Dorados.

Imagen


Hoy recuerdo todo esto con alegría, la tierra ha decidido que es hora de que mi yaya vuelva a ella, para de otra forma nutrir lo que nos da sustento. Es así, y así debe ser. Y aunque la echaré de menos la llevo en cada brote tierno, en cada cántico del petirrojo, en cada brisa estival y cada leño que se quema a fuego lento, como sus historias, en las noches frías de invierno. Sólo espero saber seguir bien sus pasos y quien sabe si yo, ahora decidida a convertirme en novicia de la Gran Madre, seré algún día una Dama de la cosecha como lo fuera ella. Lo raro, lo extraño para mi, es que no vaya a iniciarme en mi hogar, en esta tierra que tanto quiero, sino en tierras lejanas y en un templo diferente. Casi oigo la canturrona voz de la yaya decirme con reproche que, distinto si, niña, pero no muy diferente. Me perderé la gran fiesta de Estival, y es probable que La Buena cosecha, pero estoy segura que podré documentar sus celebraciones en las nuevas tierras a las que me dirijo.

Mañana dejo mi hogar para, como es costumbre hacer cada cinco años, llevar una selección de nuestras mejores semillas a la lejana Amn, donde por lo visto nuestra fe tiene muchos seguidores y dicen, hay tierras de cultivo que podrían hacer sombra hasta las de nuestra tierra. No negaré que algo de vértigo siento en el estómago, perder a mi mentora y abuela y dejar atrás familia y hogar junto a mis hermanas de fe, no es sencillo. Me engañaría a mi misma si niego que deseo ver esas tierras, nuevos cultivos, productos que nunca he visto —¿Cómo brillan sus campos labrados?, ¿Sopla igual la brisa entre las ramas de sus árboles?—. No sé cuántas veces he prometido que traería historias y manjares de las que llaman Tierras de la Intriga, no sé cuantos consejos he recibido sobre los viajes, el camino, los cielos y las tormentas. Padre, que está acostumbrado a llevar las mulas por tortuosas sendas me acompañará un trecho con el carro, y madre ha llenado las alforjas de Paniza, mi fiel burra, con comida para un regimiento. Tampoco sé la de amuletos y ramillas de la fortuna que me han entregado algunas de las más ancianas de la abadía. Tengo fe en que la Dama guiará mi camino. No me olvido de la cornucopia de mimbre que tantos años sirvió a mi abuela y que he anudado al cinto.

Pero eso será mañana, con los primeros rayos y el nuevo día. Hoy hay una cena que ofrendar a mi abuela antes de que ambas partamos hacia nuevos destinos, antes que los días tornen fríos y los caminos se hagan intransitables al cubrirse con las primeras nieves, y estas guarden las pequeñas plántulas de cereal, quietas, con su manto protector de las heladas, recogidas a esperar la vuelta de los días cálidos y las horas de luz para romper con su fuerza teñida en delicadeza al inicio de una nueva estación.

Imagen


—¡Vamos Tess, te toca iniciar los cánticos!

Imagen

_________________
Jana Harrondel : 
Imagen
Anney (Buscando fantasmas) : 
Imagen

Historia
Arriba
  Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 1 mensaje ] 

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Saltar a:  
Diseño del Foro modificado para PUERTA DE BALDUR por Monti, Tripiyon y Delar.