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-¿Has oído eso? Perros de dos cabezas... los caminos no pueden ser más peligrosos.

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 Asunto: Donde se encuentran la Luna y el Sol.
NotaPublicado: 06 Ene 2019, 21:40 
Amigo de lo cheto
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Se dice que la angustia provocada por la inminente perdida de un ser querido es una de las peores cargas que puede llegar sentir un corazón.


Tras el ataque de aquellos Cyritas y sus demonios convocados, Syrenia se percato de la autentica naturaleza de sus sentimientos hacia Salian. El ya le había expuesto en alguna ocasión los sentimientos afectuosos que mantenía por la joven, mas ella se negaba a desatar tales pasiones conocedora del lastre que supondría para el norteño a la larga.
Por supuesto sentía afecto por él e incluso se podría decir que lo amaba, pero....¿ Que clase de vida tendría junto a ella? !No podía ser tan egoísta¡ ...debía dejarlo marchar. Él que era tan noble y poseía un corazón tan puro se merecía una mujer que pudiera cuidarlo, apoyarle y le protegiera en la misma medida que él lo hacia con ella y los demás.

Así pues, quizás por egoísmo quizás por flaqueza, decidió compartir con él un momento especial:





Se pudo divisar a Aerie, el familiar de Syrenia, revolotear por los llanos mientras portaba una carta aferrada entre sus garras. En cuanto localizó al ya conocido para él Salian, le hizo entrega del preciado mensaje dejándolo caer sobre sus manos.

Citar:
La carta rezaba así: " Reunete conmigo en la posada del distrito del puente, las cinco jarras".


Salian tan apurado como desconcertado se dirigió al lugar citado.

Al entrar en la posada las risas estridentes de las bardas del teatro alertaron al norteño. Cuando Salian accedió al teatro bajo la posada las poco discretas damas, entre risitas y cuchicheos, le señalaron otra nota sobre el mostrador junto a las cuales también se hallaban unas prendas elegantes.


Citar:
Esta segunda nota rezaba así: "Vístete con ellas y avanza siguiendo las flores".


Tras hacer lo que la nota le indicaba y ataviarse con las costosas sedas de un traje burgués ( algo que de seguro hizo sentir mas que ridículo al Guerrero ) avanzo por las gradas del teatro, el camino había sido debidamente marcado con pétalos de flores estivales de diversos colores y velas aromáticas.
Así pues, nervioso, camino hasta el escenario donde le aguardaba Syrenia.

La joven le esperaba ansiosa con un sofisticado vestido nuevo a la par que se había esmerado en arreglarse en la mejor medida que su condición le permitía. Se había tomado su tiempo en alquilar la sala y decorarla con mucho mimo. Apenas tenían un par de horas, pero seria suficiente para su propósito. Varios candelabros con velas y ramilletes de flores delineaban un circulo en el centro del teatro. Gustosamente también se había tomado la molestia de preparar algún tentempié e incluso le había comprado algunos regalos: Un laúd nuevo, algunos libros para que practicara lectura.... La joven había dilapidado el resto de los ahorros que poseía antes de llegar a Anm en preparar aquel mágico momento, pero no se arrepentía en absoluto pues seguía los dictados de su corazón y eso no podía estar mal bajo ningún concepto. De echo se sentía emocionada y agradecida de tener la posibilidad de poder disfrutar de aquel tiempo que había comprado para los dos.


Imagen


( Syrenia)- ¿Que que te parece? * se atrevió a pronunciar finalmente la joven al escuchar lo pasos de su amado acercándose por el pasillo*

( Salian) * El hombre impresionado trago saliva mientras asimilaba todo cuanto la joven invidente (No sin ayuda) había dispuesto*- Solo es que nunca me he visto así....*Atino únicamente a decir mientras palpaba sus ropajes* Pero tu estas preciosa...*Y tras lo cual se acerco a la joven para regalarle un dulce beso en la mejilla*

( Syrenia)- Veras Salian...me preocupe mucho tras el ataque de aquellos demonios. Y al saber que sufriste heridas tan graves, bajo el temor de perderte me di cuenta de lo mucho que significas para mi.*El joven asintió en silencio, apenas parecía querer moverse por no romper las sedas de sus ropajes. Seguramente estaría pasando un mal trago * Y me preguntaba si hoy....solo por hoy ....¿Podríamos tener nuestro "día normal"? * Trago saliva con dificultad sintiéndose insegura por primera vez del plan que había elaborado* Tu no seras un guerrero y yo no seré ...bueno...* no termino su propia definición, pues deseaba evadir durante aquellas horas todo atisbo de lo que la condicionaba en su día a día* Tengo la sala alquilada por un par de horas, podemos bailar , leer , tocar música...incluso traje un tentempié...

(Salian)- Gracias, nunca nadie había echo algo así por mi...* Es lo único que alcanzo a decir en primera instancia el corpulento norteño de casi dos metros* ...¿ Que...que te gustaría hacer?

(Syrenia) * Syrenia obviando la pregunta alzo tímidamente ambas manos para posarlas en el pecho de Salian, palpando así las finas sedas del traje que portaba*
-Debes estar tan apuesto ahora mismo, Ojalá pudiera verte...

( Salian)- Ni la mitad de lo que tu lo estas-* La joven no pudo evitar que un suave rubor anidara en sus mejillas *-¿ Quieres que te toque algo?

( Syrenia)- Si por favor * Acto seguido señalo un laúd dispuesto en forma de presente para el hombre*

( Salian)- Solo el respeto que te tengo hace que no me lance a tus brazos...*Dijo mientras la tomaba con cariño de la mano tras divisar el regalo, juntos caminaron unos pasos hacia el laúd*


Ambos se sentaron juntos en una manta dispuesta en el suelo de aquel teatro, la única compañía de la pareja eran las silenciosas flores que adornaban el lugar en perfecta comunión con la tenue luz de las velas. Sin duda el ambiente era mas que perfecto para una velada como aquella.

(Salian)* El hombre situó entre sus brazos el laúd y tomando delicadamente la mano de la joven acerco los dedos de ella a las cuerdas del instrumento haciéndolas vibrar con un suave movimiento ascendente* - Esto es un acorde *Dijo con toda la amabilidad que el regio norteño fue capaz de reunir*

(Syrenia) - Ya casi soy una artista...*sonrió animada por el canto de las cuerdas* -Toca algo para mi , por favor...

Algo nervioso el joven comenzó a mover sus arpegios, tratando de hacer un movimiento de acordes sutil. Puede que la cercanía de la dama que amaba, la situación , o la novedad del momento le hiciera padecer cierto nerviosismo y sus melodías no fueran, por tanto, de las mas inspiradas que había tocado hasta el momento, pero aun así para Syrenia era un canto angelical.

( Syrenia) -Se que todo esto es nuevo y muy "raro" para ti, pero ...me gustaría que pensaras que ahora solo estamos nosotros. mas lejos de esta sala no hay nada. Ahora, por un par de horas tan solo, podemos ser quien queramos. Solo estamos nosotros, solo contamos nosotros...Mañana volveremos a la realidad...*Esto ultimo lo diría arrimándose al hombre y acomodándose en su pecho* Esta será nuestra pequeña parcela eternidad...

(Salian ) - No, no volveremos a estar como antes. Puede que las ropas sean distintas, mas... * busco la palabra* lujosas. Pero eso no esa nada comparado con lo que me haces sentir cada día, y me niego a que esto, lo nuestro, florezca solo un día. *Comento el hombre decidido y estoico mientras continuaba con su recital improvisado de laúd*.

(Syrenia) -Salian...*Tras una pausa en la que reunió todo el valor que pudo* ¿Me das un beso? ¿Uno de verdad? Ahora que todo es posible...durante estas dos horas.* Insistió en la caducidad del momento*

El hombre sin pensarlo dos veces posó su nuevo laúd a un lado, para llevar su mano tras la nuca de Syrenia, acariciando sus sedosos cabellos rubios. Con cálido gesto la acercaría hacia él para finalmente besarla tiernamente. Deleitándose en su boca y sus sentidos, rematando el beso con leve mordisco picaresco sobre el labio inferior de la joven.

( Syrenia) -Es tan perfecto como siempre había soñado...* Sus ojos se humedecieron un tanto presa de la emoción que la embarga en aquel feliz momento* La vida debería de ser así ...justo como lo que tenemos ahora. No con todas esas calamidades y peligros que acechan fuera de los muros de la ciudad. Salian...yo te quiero ¿Eso lo sabes no?

(Salian) -Y yo a ti * dice esto posando sus manos sobre las de la joven mestiza* Me gusta pensar que aunque existan esas calamidades nos tenemos el uno al otro para combatirlas y hacerles frente.

( Syrenia) -Nos tenemos, si. *Asintió de forma casi imperceptible* Pero aun pienso de la misma forma que hace un par de días cuando te dije que lo nuestro era imposible... No quiero condenarte a una vida cargando con alguien como yo. *Tras un largo silencio, ambos se fundieron en un cálido abrazo: ella con cierta pena del sacrificio , el con una silenciosa resignación* Igual piensas que soy una egoísta o una cría pero...No quería vivir un día mas sin saber lo que es esto, aunque fuera por un ratito tan solo ...El estar junto a ti como lo hace la gente normal...*Sin soltarse de tan confortable abrazo la joven hundiría su rostro en el pecho de Salian*

(Salian) *Aun sin liberarla de abrazo* - Mi espada esta y estará para protegerte y ayudarte en tu camino, Syrenia. El día en que te vi algo cambio. Vi una flor tan delicada ...y sin embargo tan fuerte. * Suspira leve* Tu me inspiras fortaleza para seguir cualquier camino que deba tomar por difícil que este sea. Se que no puedo convencerte de que cambies de parecer, pero tampoco tu me pidas que lo haga yo.


(Syrenia) -¿Te apetece bailar?* La joven decidió cambiar de tercio, pues el tiempo que les quedaba menguaba y no quería malgastarlo, deseaba aprovechar cada instante*

(Salian) -No se bailar ¿ Y si te hago daño?

(Syrenia) -Te enseñaré lo básico si no sabes...* tanteando el aire hasta que consiguió alcanzar las manos del norteño, y guiándolo de la mejor forma que pudo le acompaño hasta centro del teatro, dentro del circulo decorado con flores y velas*

La joven tomó la enorme manos del guerrero depositándola en su cintura, luego tomaría la otra y la alzaría entrelazada junto con la suya propia, mientras que la que le quedaba descansaba sobre el hombro de el.
Comenzarían a marcar los pasos básicos del Vals:" 1, 2, 3" para que el norteño se acostumbrara al ritmo.
Aun así, Salian se sentiría a si mismo como un elefante en una cacharrería mientras piensa:
("Por Lathander...si mis enemigos pudieran verme ahora...pero ella está tan preciosa... ")

Danzarían lentamente y con suavidad: tanto por la invidencia de una como por la torpeza del otro. Girarían largo rato en un suave"va y ven" dibujando giros dentro del circulo compuesto de candelabros y flores, enfocándose únicamente el uno el el otro. El resto del mundo ya no existía para ellos.
En un giró azaroso de los acontecimientos, la magia se vio rota al la joven pisar su propia falda y caer en los brazos del hombre, que sin mucho esfuerzo la salvó antes de precipitarse al suelo


(Syrenia) -Vaya al parecer soy rescatada de nuevo...no se como lo hago para siempre estar en problemas...*Diría esto acompañado de una risilla boba acompañada de una pizca de verguénza*

(Salian) -Bueno creo que ambos sabemos que te gusta acabar en mis brazos.

(Syrenia) *Sonríe como pocas veces lo ha echo en su vida mientras el suave "va y ven" se va agotando para simplemente dar paso a un movimiento sin ritmo alguno mantenido únicamente por el abrazo que se dedican mutuamente mientras giran sobre si mismos * -Se que esto tiene que estar costándote mucho, gracias por esforzarte así para hacerme feliz.

( Salian) -No me cuesta mas que a ti te puede costar seguirme a una caverna llena de peligros sin poder ver nada. Si tu haces eso por mi tan solo para cuidarme ¿Como no voy a hacer esto por ti?

(Syrenia) *Tras una breve pausa la joven añadiría* -Puede que lo que deseamos sea lo mismo, aunque resulte imposible de alcanzar... Pero quiero que sepas que valoro mucho, muchísimo, mas de lo que puedas imaginar este pequeño momento de eternidad contigo.

Una vez mas Salian la rodea con sus brazos y la besa dulcemente. Ella le corresponde el beso por primera vez mientras toma sus manos con delicadeza para que, una vez sus labios se separan, dedicarle la mejor de sus sonrisas .

(Syrenia) -Tus labios son perfectos... *Mas sin embargo no puede evitar suspirar repentinamente con cierto amargor* Ya debe de quedarnos tan poco tiempo...ojala no acabara este momento nunca. No sabia que era el amor hasta que te conocí, ....no hasta que te conocí*Negaría para si*. Pero Salian, se me rompe el corazón cada vez que pienso en la vida que no podre llegarte a dar...No quiero eso para ti.


( Salian) - Entonces me condenaras a acompañarte sin mediar palabras, solo para poder ir atesorando cada momento que me brindes de luz estando a tu lado...

La joven profundamente emocionada por el estoicismo y la determinación de los sentimientos del hombre no puede evitar que una lagrima peregrina resbale por sus mejillas

(Syrenia) -Te propongo algo...No dejaremos de ser compañeros de viaje como hasta ahora, pero nada mas...* Aclara* Y una vez que me ordene como novicia tu ...tu...y yo tendremos otro "día normal". Y entonces decidiremos que hacer ¿Si?.

(Salian) -Te quiero y no voy a alejarme de tu lado, ya te lo dije.

( Syrenia) - Te quiero y me resulta imposible no hacerlo ...Pero tampoco se si puedo ser tan egoísta y condicionarte a mi y mi ceguera ...* Finalmente la joven sin poder mantener su voluntad deja un grieta en su determinación en pos de un futuro juntos* ¿Me darías este tiempo para pensarlo?

(Salian) -Puedes tomarte todo el tiempo del mundo para pensar, pero conmigo a tu lado para acompañarte.

(Syrenia) -¿Me das un ultimo beso antes de que se nos agote el tiempo ? * Entones se fundirían de nuevo en tierno beso aderezado con una pizca de pasión. El beso se prolongaría algo mas de lo usual pues pudiera ser que en un largo tiempo no se besaran de nuevo...¿Quien sabe?*

(Salian) -Intentare resistirme a tu influjo de sirena* dice con ternura* Pero eso no siempre me sera posible...Así que cuando eso pase acuérdate de este momento y no te enfades conmigo, por favor.

( Syrenia) -Se nos acabo el tiempo...nuestro "día normal" se acabo ...Te quiero...*Diría al tiempo que una campana suena desde el vestíbulo de la posada marcando el fin de su momento juntos*


Última edición por Davigochi12 el 22 Ene 2019, 18:17, editado 2 veces en total
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 Asunto: Re: Donde se encuentran la Luna y el Sol.
NotaPublicado: 09 Ene 2019, 21:04 
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Salian se aventuraba a viajar más hacia las tierras desconocidas de Amn, desentrañando los conflictos que encontraba en el camino y dando buena cuenta de cualquiera lo suficientemente incauto como para plantarle cara.

Siempre había sido un hombre fuerte y que se enfrentaba a la adversidad, atrás habían quedado sus largos años de cautiverio, pero su vida no era menos difícil desde entonces.

Durante estos viajes, en los que no paró de aprender, comenzó a volverse más civilizado y adoptó la fe de Lathander. Para Katja, Salian seguía siendo un esclavo, ahora le habían cambiado y se mostraba dócil defendiendo a los débiles en cada lugar que se los encontraba en vez de liberar a la bestia interior que moraba en su pecho.

Fue durante estos viajes y aprendizajes donde sus caminos le llevaron ante la criatura más frágil que jamás había visto, no obstante, era valor lo que le inspiraba pues se enfrentaba a un mundo hostil de la forma más estoica posible, con la inocencia.

Estaba en un combate contra la gran Loreliel en los páramos del rio, cuando observó como una muchacha se cayó de culo al escuchar los golpes de sus aceros quedando en silencio y asustada. Ambos contendientes detuvieron sus armas y se aproximaron, comprobando para su sorpresa que la joven carecía de vista.

De ese encuentro surgiría un cambio en el hombre que era, un cambio que sus aliados observarían pues desde entonces comenzó a calmar su espíritu, siempre bajo el amparo de los pasos de la joven. Su nombre era Syrenia, una preciosa mujer de rasgos élficos que por algún extraño motivo disfrutaba de su compañía, y fue así como juntos comenzaron a recorrer las tierras de Amn, siempre escoltando a ese frágil diamante que comenzaba a horadar su persona y su corazón.

Descubrió que ahora poseía temores y también la responsabilidad de cuidar a alguien, no era algo a lo que estuviera acostumbrado, no implicaba combatir por combatir, había jurado defender en el pasado a Alys, pero ella se bastaba sola, sin embargo, en Syrenia descubrió una buena amiga, y siempre veía en él un hilo de esperanza y bondad que otras personas habían intentado relegar al olvido.

Y fue viaje tras viaje como acabó uniendo su espada al servicio de la mujer, le había conquistado con la única cosa que jamás habían usado con él, la amabilidad. Poderosa arma de mujer en las manos adecuadas, que le habían sometido a su merced, y, sin embargo, se entregaba gustoso al camino que compartía a su lado, pues en su debilidad el veía fortaleza de espíritu.

Era costumbre verlo combatir desde entonces a una espada mientras llevaba a la muchacha de una mano, pero sabía que no era adecuado ese sistema, pues muchas veces acababa teniéndola que soltar, mientras quedaba sola en medio de su oscuridad, ante un mundo que la avasallaba continuamente.

Al final descubrió la solución en un cascabel que pendía de su cinto y que pronto la muchacha acabó vinculándolo a él, de modo que cuando se movía ella sabía encontrarlo.

Ambos se esforzaron por reforzar las capacidades del otro, pero que ocurriría con el mundo que les esperaba ahí fuera…eso solo el tiempo lo descubriría para ellos. Por el momento, se contentaba con estar a su lado, pues si ella lo necesitaba, sería su espada, sus brazos y la fina línea que la separase de la perdición.
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 Asunto: Re: Donde se encuentran la Luna y el Sol.
NotaPublicado: 22 Ene 2019, 18:15 
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UNA NOCHE COMO CUALQUIER OTRA


Aquella noche no tenia prevista ser más especial que ninguna otra de las que ya habían compartido juntos. Sin embargo era significativa en si misma como lo es un "todo", pues cada fragmento de tiempo que compartían era un regalo para los amantes.

Una y otra vez el bravo caballero había interpuesto los deseos de la joven ante los suyos, se había esforzado por medir sus acciones y palabras a pesar de su osco carácter, e incluso había mostrado fragilidad y sensibilidad cuando el momento junto a la mujer que amaba lo requería. A Syrenia las palabras que pudiera dedicarle a Salian le parecían insuficientes, pequeñas e insignificantes como para poder agradecer la dicha que la acompañaba en esos días donde las sendas de sus vidas se entrelazaban...Él la ayudaba a ser mas fuerte, mas independiente y la animaba a no flaquear a pesar de poder tener el mundo en contra y vivir en unas tinieblas permanentes. Él era la luz que alumbraba su mundo.

Así pues, esa noche en especial le dedicó unas palabras sinceras, forjadas desde su mismo corazón y sin ningún otra pretensión que exponer los sentimientos que protagonizaba por hombre al que amaba.



(Syrenia) *Asintiendo a Salian con cierta emoción reflejada en sus palabras mientras usa el tono romántico propio de los enamorados* -Mi senda es la tuya, mis pasos son los tuyos y mi corazón late con el tuyo...Somos el crepúsculo donde se junta la luna y el sol. Destinados a encontrarnos en cada atardecer...para siempre y por siempre...

( Salian) - Mujer, somos un todo juntos * Dice sosteniéndola entre sus regios brazos para así besarla con cariño*

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Esa noche los amantes yacerían juntos en el lecho que compartían, fundiéndose en una sola esencia cuyo elemento principal seria el afecto que se dedicaban el uno al otro. No seria la única vez que tales afectos se tornaran físicos pues jóvenes e impulsivos es fácil dejarse llevar por las pasiones.

Cada día que pasaba su afecto por el norteño crecía mas y mas, los días en los que no tenia la fortuna de estar junto a él no tenían el mismo encanto...¿Era esto amor? ¿ Así era estar enamorada?

Todo cuanto había escuchado era cierto...Canturreaba por donde iba, sentía mariposas en el estomago al estar a su lado y siempre que hablaban de él o escuchaba su voz una sonrisa boba asomaba entre las comisuras de sus labios... No había sentimiento mas puro


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 Asunto: Re: Donde se encuentran la Luna y el Sol.
NotaPublicado: 03 Mar 2019, 20:28 
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- Aquella cala que Selune baña con su luz -



Un radiante sol alumbraba las calles de Minsor aquella gloriosa mañana, los cielos estaban despejados de nubes permitiendo la visión de un hermoso azul celestial en sus mas altas esferas. Los jóvenes zagales mas madrugadores jugaban con despreocupación a la rayuela, corrían espantando a las palomas o hacían corrillos para observar el giro de sus peonzas; Todo bajo el amparo de un gran árbol en la plaza central de la ciudad. Mientras, al otro lado de la plazuela, los comerciantes aprovisionaban sus puestos con frutas de temporada y pescado fresco, para así abastecer a la ciudadanía con sus mercancías y hacer negocio. Bajo sus costosas sombrillas los nobles paseaban su opulencia juzgando con ojo crítico la calidad del genero antes de decidirse a adquirir cualquier tela o pieza de bisutería que llamara su atención. Entre todo ese flujo urbano resaltaban los vigorosos pasos de Salian dirigiéndose hacía los Baños de la dama, Templo de Selune.


Como tantas otras veces al adentrarse en el templo, el norteño profesaría una elaborada reverencia a la suma sacerdotisa Ifalna y al resto de novicias, depositaría sus aceros a un lado en evidente muestra del respeto que guardaba por tan sacro lugar. Junto al resto de las acólitas se encontraba su amada Syrenia, que en aquellos momento se despedía con afectuosos gestos de su superiora y hermanas. Salian se acercó dedicándoles un amable saludo de cortesía a las mujeres, a la par, sus pisadas provocarían sonoros ecos por la amplia estancia delatando su posición a oídos de Syrenia. Algunas de las novicias reirían con poca discreción mientras cuchicheaban algunas palabras entre sí, mirando al norteño y a la invidente de uno a otro repetidas veces con interés y divertimento. No era un secreto el afecto que ambos se dedicaban en su intimidad y las novicias mas jóvenes se valían de ello para chismorrear y entretenerse con algún cotilleo inocente. Eso desde luego no era algo que preocupara a Syrenia. Su mente estaba ocupaba en otros pensamientos, pues ya hacia varias lunas desde que Ifalna, aunque con reticencia, había avalado la iniciativa de la mestiza por hacer llegar las palabras de Selune a las islas de Brynn-ley.



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A lo largo de esas noches Syrenia tenia previsto estudiar y adaptar de la mejor forma posible las hermosas palabras que la afamada barda Astrid MinstrelTides había tenido a bien de redactarle con trazo grácil y elegante para su oratoria, aunque estas cualidades no pudieran ser apreciadas por ella. Cabe decir que el coste de tal creación literaria fue elevado para una humilde novicia que poco mas poseía que aquello que portaba consigo. Con esfuerzo y tesón había logrado ahorrar a lo largo de varias semanas la cuantía acordada para afrontar el pago pactado, y así poder cumplir con su cometido.




(Syrenia) - ¿Quien va? *Se percataría de las pisadas del "recién llegado"*
(Salian) – Prospero amanecer acólita de plata *Diría esbozando una sonrisa amable mientras observaba a su amada*
(Syrenia) - Hermosa Luna te ilumine, mi amado Salian *Con una sonrisa cargada de afecto se encaminaría hacia el norteño dejándose guiar por la voz familiar * Veréis, justo estaba ultimando mis pertrechos pues me encaminaba en viaje hacia Brinn-ley *Diría con una vocecilla inocente. Seria la primera vez que visitaba las Islas Nelanzher y desconocía la clase de riesgos que ello podría conllevar*
(Salian) - Para un viaje así necesitareis una persona de confianza a vuestro lado ¿No creéis?
(Syrenia)Pues...*Sonreiría con picaresca* ¿Quizás vos conozcáis a alguien que reúna los requisitos? *Diría tomándole la mano con cariño*
(Salian) - Si estáis lista marchare a vuestro lado, como siempre pequeña *Correspondería su gesto afectuoso devolviéndole una caricia* Es por el asunto del sermón ¿No? ¿De que versará exactamente?
(Syrenia) - Sobre como la luna vela también por sus hijos en alta mar y les ofrece su mano protectora a los que creen en su luz *Diría risueña y despreocupada antes de encaminarse junto al norteño a las calles de Minsor* Entre otras cosas...



Dado que hacia ya varias semanas que la feliz pareja no había tenido oportunidad de compartir ningún momentos de privacidad, pues sus obligaciones apenas les habían dado tregua, decidieron alagar unos días el viaje tomando las caravanas que partían desde Crimmor hasta Athkatla, en lugar de viajar en barco que era el medio más rápido. Una vez llegaron a la ciudad de la moneda se decantaron a hacer noche en "La luz de Alandor" para, a parte de deleitarse mutuamente con su compañía en el lecho, ultimar varios detalles de la travesía que aun tenían por delante y perfilar algunos de los pormenores sobre lo que sería su estancia en Brinn-ley.



(Syrenia) - ¿Quieres ver mis atuendos para el viaje?
(Salian) - *Sonríe lobuno* Te ayudare a cambiarte pequeña *Comenzaría a besarle en el cuello mientras la ayuda a desvestirse*
(Syrenia) *Se movería con coquetería mientras un suspiro se fuga de sus labios al ser colmada de afecto y atenciones* Así...¿Me darás tu opinión...sobre si reúne las características para ayudarme a pasar desapercibida...?



Antes de poder decir muchos mas ambos amantes cedieron a sus impulsos primarios dejándose deleitar por el calor de sus cuerpos y el roce de sus labios frente al fuego de la alcoba. La espera había sido larga e incapaces ya de refrenar sus deseos se entregaron a los placeres del amor carnal. Ya a altas horas de la noche, y una vez saciado sus antojos...



(Syrenia) - ¿Y bien? *Termina por ataviarse con sus prendas de "camuflaje para las islas". Bastante mas parcas en tela de lo que la invidente pudo reconocer al momento de adquirirlas en el paseo de Waukin*
(Salian) - ... *Se fija en el pronunciado escote de la dama* Sin duda...atraerás todas las miradas *Masculla para sí* Bueno...Me gusta, pero solo para disfrutarlo yo, mujer.
(Syrenia) – Uhm... ¿Entonces no es...*Busca la palabra mientras ríe con levedad* "Adecuado" para esta labor...?*Ladearía la cabeza con inocencia, sin darle credibilidad real a esa posibilidad*
(Salian) - Esto...Si es lo que deseas tendré que conformarme lo mejor que pueda *Termina por suspira con resignación al ver que la invidente no es capaz de discernir la "magnitud" del asunto* Mi amor, tienes el escote hasta el ombligo...No es que dejes demasiado a la imaginación ¿No crees? *Partiendo desde su busto, pasaría la yema del dedo hasta el ombligo para que note lo revelador de sus prendas* ¿Comprendes ahora? Tienes todo abierto...
(Syrenia)Uhm...Dejame probar algo *Ríe leve por las cosquillas, a todas luces la invidente no comprende sobre protocolos de etiqueta, y menos sobre las medidas acertadas para los escotes. En un vano intento por remediarlo se ajusta una caperuza que le cubre rostros, cuello y hombros, mas no el escandalosamente pronunciado busto. Ahora es un dominante escote sin rostro entre las las sendas y ajustadas prendas que viste* Seguro que ahora esta mejor...¿Verdad? *Aun no muy convencida añadiría algo mas* Aunque igual...*Tras un momento de reflexión se abrocharía un par de botones de la blusa cubriendo algo mas de piel, satisfecha sonreiría triunfal. Por desgracia, ante la abultada pechera de de la mujer los botones amenazarían en estallar en cualquier momento* ¿Mejor?
(Salian) - ...No....
(Syrenia) - ¿No? ...Errr...*Luce confusa*
(Salian) - Mi amor la próxima vez llévame contigo a elegir tus ropajes. El día que pille al lascivo vendedor que te las procura se enterara de lo que es bueno *Cerraría el puño amenazante y suspiraría con frustración, aunque de reojo no quitaría su atención del escote de la mestiza, causi-hipnotizado*
(Syrenia) - ¿Lascivo? Uhm...*No parece entender muy bien a lo que se refiere* Claro...*Termina por asentir sin darle mayor importancia* La próxima vez iremos juntos *Se encoje de hombros. Aunque para colmo de Salian, los botones de su pechera casi revientan por su gesto*
(Salian) - ...Cuando quieras partimos, pues *Dice con molestia para no replicar mas*
(Syrenia) - Vayamos, si *Mientras camina hacia la salida junto al norteño sus senos rebotarían de forma mas que sugerente, oprimidos tras una fina capa de tela que lucha por cubrirlos al borde de una "reveladora" catástrofe *

(Salian)- ¡¡¡Antes iremos a la sastrería!!!*Ya sin poder aguantarlo mas sentenciaría con molestia*



Al Alba, justo cuando Lanthander recoge el velo de la noche para poder extender su capa de gemas rosas, rojas y amarillas e iluminar la aurora de los cielos, tomaron el primer barco que partió desde Agujas de oro, con rumbo a Brynn-ley.
El buen clima acompaño la mayor parte de la travesía en barco hacia las Nelanzher, procurando un viaje despreocupado a la pareja, en donde pudieron permitirse el lujo de socializar con otros pasajeros y recabar información sobre las islas. Fueron varios días de viaje hasta que finalmente se pudo oír el reconocido grito de: "tierra a la vista". Una vez la embarcación atracó en el puerto, los pasajeros bajaron portando sus equipajes por la pasarela hacia los bulliciosos muelles. Piratas, marinos y mercantes, así como toda clase de bestias colosales componían la fauna autóctona de la ciudad portuaria. El ensordecedor alboroto de los jolgorios, las grescas y el comercio inundaban el lugar procurando un ambiente tan dispar como volátil.




(Salian) - Ya estamos en el puerto... *Tomaría su mano con cuidado para guiarla por los muelles*
(Syrenia) - *ss* ¿Como es? ¿Que es lo que ves? *Pregunta impaciente y emocionada a partes iguales*



A medida que paseaban por los muelles Salian fue deleitando a la novicia con toda clase de descripciones (Ahorrándose, eso si, los detalles menos gallardos):
Minotauros, orcos y Gnolls se paseaban orgullosos por los muelles portando sus aceros desenvainados con total impunidad, en las tabernas varios humanos, enanos y hasta algún Gnomo disfrutaban del buen ron de las islas, inaugurando, entre grescas y risas, su borrachera de media tarde. También se podría ver alguna que otra fulana de escasos ropajes ofrecer sus servicios a los viandantes con descaro.
Las mercancías con las que allí se negociaban eran bien dispares entre si: Desde pescado fresco, pasando por armas exóticas y drogas, hasta esclavos. Nada a lo que Syrenia se hubiera enfrentado con anterioridad ni para lo que estuviera preparada, por suerte Salian le ahorro la mayor parte de aquellos detalles para que su sensibilidad no se viera herida. Entre toda la marabunta de construcciones, comercios y viviendas destacaba una edificación en honor a la rabiosa reina de los mares, hecho que no paso desapercibido para Salian.




(Syrenia) - ¿Cual crees es el mejor lugar para dar el sermón?
(Salian) - Delante del templo de rival no. Eso desde luego.*ss* Tenéis un templo de Umberli a vuestra diestra...¿Proseguimos?
(Syrenia) - No seria prudente dedicar mis palabras a Selune frente a sus acólitos...Seguro se ocasionaría un gran revuelo.
(Salian) - *Asiente* Y un combate innecesario, así que sigamos *Continuaría de su mano*



No habían avanzado mas de unos metros cuando las risitas vanidosas y coquetas de las meretrices de un transitado prostíbulo reclamaron su atención. Algunas de ellas, las mas desatendidas y en busca de nueva clientela, repararon de inmediato en apuesto y fornido Salian. Siendo acechado cual cervatillo herido por una manada de hambrientas Leonas. De forma descarada hicieron notar su "disponibilidad" lanzándole algún beso provocativo o giñándole un ojo con frivolidad, las mas atrevidas, sin embargo, acariciaron sus bustos con lascivia evidenciando su "mercancia", y tratando así de provocar los instintos mas básicos del norteño para que este cayera en sus redes. Finalmente, y antes el silencio prolongado de un apurado Salian que no era capaz de articular con coherencia palabra alguna, las impacientes meretrices acabaron por dedicarle algún juego de palabras sagaz que ya de forma literal ofrecía su compañía a cambio de algunas monedas en la casa del placer. El joven y abrumado norteño se sonrojo superado por tantas atenciones indeseada y tomando la mano de Syerinia buscaría, por primera vez en su vida, de su protección*



(Salian) - *ss * Un prostíbulo...
(Syrenia) - * ss* ¿Pro...pros...tíbulo? *Carraspearia* Apuremos el paso...*Tomaría a Salian del brazo guiándolo en dirección opuesta a las voces de las meretrices, alejándolo de las mujeres a pesar de no poder ver*
(Salian) - Si...si...* Asiente leve mientras traga saliva y se dejando guiar*



En el momento en que tomaban camino para alejarse del burdel y sus fulanas, y mientras todas las miradas se centraban en ellos tras la sarta de piropos e improperios que las prostitutas le dedicaron a Salian al ver que sus esfuerzos por seducirle habían fracasado, las telas de la blusa de Syrenia cedieron finalmente a la presión ejercida de sus enormes pechos. Varios botones, flaqueando irremediablemente en su labor tras largas horas de sobre esfuerzos, saliendo disparados con fuerza hacia el cosmos y revelando en el proceso el "escote de la discordia".



(Salian) - ...............
(Syrenia) - Vamos, vamos *No parece notar en un primer momento el desastre textil*



Mientras avanzaban a marchas forzadas por los muelles en su intento de alejarse lo mas posible de las descaradas rameras, varias miradas indiscretas centrarían su interés ahora en Syrenia, particularmente en su sobresaliente busto desabotonado. Los marineros mas embriagados por el ron se atreverían a alzar alguna lisonja desvergonzada alabando las pronunciadas curvas de la selunita. Salian, con cara de pocos amigos, no podría mas que guiarla lejos mientras la cubría con su propia capa en un intento de camuflar su figura de la vista de indeseables y pervertidos.


Si era intención de la pareja el pasar desapercibidos, los dioses sabían que ni se habían aproximado mínimamente a su cometido.



Pasadas un par de hora, en donde consiguieron finalmente fundirse con el entorno y mimetizarse entre las gentes del lugar, continuaron con su reconocimiento de la zona portuaria. Ahora se hallaban en mitad del muelle, una zona relativamente resguardaba que hacia de paso entre varias pasarelas entre los desembarcaderos. No había tabernas, comercios o prostíbulos que pudieran distraer a los posibles oyentes y la zona era espaciosa a la par que bien iluminada.



(Salian) - Me gusta este sitio
(Syrenia) - ¿Crees que aquí sea un buen lugar?
(Salian)- Es un espacio abierto y no hay templos a la vista.
(Syrenia) – Sea pues, confío en tu criterio *Le besa con cariño en los labios, feliz y aliviada a partes iguales de finalmente haber concluido con la búsqueda*



Al ir cayendo la noche la cansada pareja deambularía sin rumbo fijo por los muelles de Brynn-ley, pues ninguna de las "ilustres" posadas les parecía minimamente aceptable o lo suficientemente higiénica para no morir de Ébola. A medida que la noche se cerraba y la luna alcanzaba el ecuador de su reinado nocturno, la fresca brisa marítima les calaba en los huesos. Y por supuesto, la mala elección de prendas por parte de Syrenia no le ayudó a resguardarse del inclemente clima.


(Salian)- Busquemos una playa y encendamos un buen fuego ¿Te parece? Ya es noche cerrada, mi amor.


El destino tuvo la gentileza de dirigir sus pasos a una cala oculta en la parte oeste de la isla. Allí no había nadie que pudiera molestarles, pues en aquel remanso de paz su única compañía era la tenue luz de la luna y el suave oleaje que con sus movimientos ondulatorios evidenciaba el cambio de las mareas sobre la costa. Un paraje virgen y selvático equiparable al jardín personal de la mas vanidosa de las ninfas. Pocos eran los que habían tenido acceso a aquella playa, pues sin macula y en el esplendor de su salvaje esencia, florecía la naturaleza con libre albedríom sin mayor mandato que la que ella misma dispusiera para sus flores y raíces. La fina arenisca que pisaban estaba a penas adornada por alguna concha o gema marina que la corriente había conducido tiempo atrás hasta la orilla. Tras contemplar aquel exuberante paraje Salian encendió un hoguera y acopló una tienda donde guarecerse del frío durante al noche, tratando de profanar en la menor medida posible la abundante y exótica belleza que les rodeaba.



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(Syrenia) - Deseaba visitar tantas cosas de la ciudad...*Suspira* Pero no es como me la había imaginado...
(Salian) - ...Ya veremos al alba *Diría tomándola de las caderas y acercándola a él*



Tras sus labios fundirse en un apasionada caricia, Syrenia, arrecida por la gélida brisa marina, se acercó a la fogata para calentar su cuerpo. La silueta de la mujer se iluminaría en sus contornos ante el resplandor de la fuego. Al Salian contemplarla desde su retaguardia, el groso de su anatomía se vería oscurecido, aunque siendo posible vislumbrar a la perfección las curvas que dibujaban su perfil.



(Syrenia) - Quiero probar una cosa contigo ¿Me dejarías? *Girándose a él, mas sin llegar a poder verlo*

(Salian) - Alguna vez no te he dejado obrar sobre mi.*Observa detenidamente la hermosa figura de la mujer frente a él*

(Syrenia) - Sabrás que mi magia se fortalece al igual que lo hace mi fe y mi amor por ti...*Se acerca para tomar con cuidado asiento sobre la arena junto a Salian. Depositando el bastón a su diestra*

(Salian) – ¿Tu amor por mi se fortalece mujer? *Preguntaría curioso mientras no le quita ojo*

(Syrenia) Cada día que camino a vuestro lado os amo más y más...sorprendiéndome a mi misma del infinito de mi afecto. Creo que con la gracia de Selune y el don de mi sangre gentil he logrado hallar el medio. Por lo menos para ver lo que otros ven...*Aguarda en silencio mientras una suave sonrisa comienza a dibujarse en la comisura de sus labios*

(Salian) - *La abraza aferrándola hacia él*Sois muy niña mi amor...pero os quiero igualmente *La besaría con ternura en los labios*

(Syrenia) - ¿Muy niña? *Su sonrisa finalmente se amplia hasta dejar escapar una dulce risilla*

(Salian)- A pesar de tu cuerpo de mujer llevas la jovialidad en tu mente y en tu espíritu... Me gustaría preservar tu inocencia de todo mal que pudiera dañaros...Pero no puedo... *Tras una breve pausa cambiaría de tercio* En cuanto a lo que me comentabas ¿Podrías ver lo que yo entonces?

(Syrenia) - *Asiente añadiendo* Nuestros caminos están consagrados a un camino que no esta exento de peligros, pero no es un tema para tratar esta noche... Mi amor. Esta noche hablaremos de felicidad y dicha. Existe un conjuro al que llevo meses tratando de dar lugar en mi mente. Al ser innata la forma que toma mi don no es tan libre como la de mis compañeros arcanos, pues estoy supeditada a mis emociones. Creo...finalmente haberlo dominado...

(Salian) - Bueno... ¿Y que necesitan tus emociones para poder obrar el prodigio de ver? Con gusto lo haré si así puedo *La observaría en silencio*

(Syrenia) - Mi deseo es ser una mas y no causar freno o preocupación a los que tanto me han procurado el bienestar...Me gustaría, mas que nada, ver lo que tu ves...

(Salian) - Bien... ¿Como lo haremos? *Se quedaría pensativo unos instantes,y presto tomaría un objeto con cuidado de entre sus pertenencias para aproximarse a Syrenia*

(Syrenia) - Poder verte es lo primero que quiero...pero...creo que solo podré verme a mi misma a través de tus ojos.

(Salian) - Es un buen comienzo al menos ¿No crees? *Sonríe mirándola, aunque Syrenia no pudiera notarlo*



Recitando un leve salmo Syrenia agitaría los dedos con movimientos previamente calculados. Una tenue luz multicolor se acomodaría en la yema de sus dedos, como si de una gota pristina se tratara. Elevaría su concentración a su máximo exponente procurando que la energía contenida no se evaporase entre sus manos y se perdiera junto con la brisa. Con cuidado posaría las palmas en los laterales del rostro de Salian, sobre su sien. En el preciso momento en que sus dedos acarician su piel el norteño podría sentir como la energía mágica contenida se adentra pacíficamente en su cabeza, recorriendo su rostro hasta anidar en sus ojos, los cuales ahora emitirían un casi imperceptible fulgor prismático. Previa a las acciones de Syrenia, Salian habría alzado un espejo frente a sí. Aguardando el momento justo en el que el conjuro se manifestara sobre su pupilas para abrir los parpados y bendecir de visión a Syrenia



(Salian) - ¿Podéis verme? *Esbozaría una afectuosa sonrisa durante unos segundos, pudiéndose apreciar a la perfección su dentina, facciones y cabellos en el reflejo del espejo. Instantes que para la mestiza resultarían eternos*



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(Syrenia) - Oh...*Sin siquiera poder esperarselo, salvajes lagrimas recorrerían sus rostro invadiendo sus mejillas de forma tiránica. Perpleja abriría sus propios ojos como platos por la sorpresa, aunque realmente estos no pudieran ver por si mismos. Cuando la invidente, que apenas podía recordar lo que es la luz del alba y la belleza del mundo, ve a Salian reflejado en la cristalina superficie sonríe de forma nerviosa y con una voz dulce y romántica pronunciaría sus primeras palabras de vidente en mucho tiempo* Hola...Salian...*Como si ahora le estuviera conociendo de verdad le saludaría. Las lagrimas no cesan pues es victima de la mas absoluta de las dichas*

(Salian) - *Dirigiría su rostro hacia el de su amada al verla llorar, y posaría con cariño su mano contra su mejilla* Hola pequeña... *Dejaría el espejo a un lado y tiraría de ella hacia él, besando las lagrimas de sus ojos* ...No llores mi amor *La besaría con afecto ahora en los labios*

(Syrenia) - Salian...¿Este eres tu? ...Y ...*Cuando sus labios se separan y la miran, se ve a través de ellos* ¿Esta soy yo....? Oh....



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(Salian) - Si...Mi amor *Ahora enfocaría a la hermosa luna llena que contempla el cosmos desde el cielo nocturno, para regalarle la mística visión a Syrenia*

(Syrenia) - ¿La luna? *De nuevo las lagrimas serian las regentes de sus ojos. Incapaz de contener las liquidas perlas de jubilo, mostraría abiertamente su emoción* Es mucho mas hermosa de lo que yo...todo es....*Suspira abrumada por los muchos estímulos visuales que ahora acuden a ella*

(Salian) - ¿Puedes verla? *Con cariño torna el rostro de la mestiza hacia el niveo astro, misma dirección a la que él mira*

(Syrenia) - Selune...mi Diosa...*Tragaría saliva antes de hablar* Salian esto es perfecto...la magia puede obrar milagros y bendecirnos con la mayor de las dichas, no creo que haya mujer mas pletórica que yo en todo nuestro basto mundo *Sonreiría sin poder evitarlo, embriagada por la hermosa cala que ocupaban de todo y cuanto la rodea en viveza y color*

(Salian) - Me alegar haber podido cumplir tu deseo.

(Syrenia) - Por favor..toma de nuevo el espejo, solo un poco mas.

(Salian) - ...*Sonreiría ante su ruego y al complacería con gusto tomando el espejo de nuevo entre sus manos, mirandose en el esbozaría de nuevo su mejor sonrisa*

(Syrenia) - Tu eres mi deseo, amor mio...Oh... *Aunque de forma torpe, dada la extraposición mágica y la inversión visual en el espejo trataría de dirigir sus manos a su rostro. Acariciando su labios y mejillas con suaves movimientos llenos de afecto* Eres tu, ya te conocía ...Pero... *Ríe de nuevo como una infante descubriendo un nuevo mundo* Hola, mi amor...*Repetiría una vez mas*

(Salian) - Hola mi señora.

(Syrenia) - Eres muy apuesto y ...¡Grande! *Retiraría con cuidado el espejo que Salian mantiene frente a él para poder verse a si misma a través de sus ojos*

(Salian) -Yo no soy nada frente a ti mi amor...*Le da el gusto mientras posa la mirada sobre sus curvas y las voluptuosidades de su silueta*

(Syrenia) - Vaya ...estoy muy distinta...*Se reconocería a si misma como quien se mira frente a un espejo. Se acariciaría los pómulos y se atusaría su larga cabellera* Casi no me reconozco...He crecido bastante desde la ultima vez que me...vi.

(Salian) - Para mi seguís siendo una niña...Pero si que es verdad *Diría esto levantándose y mirándola desde arriba en todo momento* Pues sois la única mujer que deseo en este mundo.

(Syrenia) - Sabes....este conjuro debería de durar varias horas. No quiero volver a un mundo de sombras, no ahora que he visto cuanto la luz de la luna y el sol pueden ofrecerme. Este mundo es tan bello...casi lo había olvidado.

(Salian) - ¿Y que deseas hacer entonces? Si pudiera darte mi ojo para que ambos viéramos lo haría, los sabes mi amor.

(Syrenia) - No te pediría jamas tal cosa. Con este pequeño brillo que me has regalado hoy ya soy plenamente feliz...no podría esperar mas.

(Salian) - Si este momento te ha dado felicidad imagínate cuando veáis algún día a un pequeño infantes entre tus brazos, de cabellos rubios y ojos azules...*Reiría dichoso ante el pensamiento, mas se vería sorprendido al Syrena abalanzarse sobre él*



Salian abriría sus ojos como platos sorprendido por el repentino ímpetu de la mujer, la rodearía instintivamente con sus musculados brazos mientras ambos se funden en un apasionado abrazo al rodar por la arena. Syrenia se comería a besos al norteño entre risas y suspiros compartidos, el norteño por su parte, presa de una sed insaciable que solo la figura de la fémina puede satisfacer, no tardaría en poseer su cuerpo. Ambos se acompañarían en ese desbordante impulso animal del que todos somos victimas en nuestras noches de delirios románticos, coincidiéndose el momento justo en que la luna y el sol se concilian en el horizonte. Desatando sus deseos y lujurias bajo la luz del alba, consumarían su amor.



(Syrenia) - *Deja descansar ahora su cabeza contra el pecho bien torneado del norteño* Cuando llegue el momento seré dichosa...Hay tantas cosas que tenemos que vivir...Nuestros hijos, casarnos, unas casa...*Haciendo referencia a las palabras anteriores de Salian*

(Salian) - *Asentiría a las palabras de Syrenia* Por el momento me conformo disfrutando de estos instantes a vuestro lado.

(Syrenia) - Nuestro vida juntos dará para mucho, a penas hemos comenzado nuestro viaje juntos.

(Salian) - Me alegra que hayamos echo este viaje los dos solos *Acariciaría sus cabellos mientras permanecen tumbados en la arena de la playa. Algunos rayos de sol comienzan a acariciar su piel* Creo que lo necesitábamos.

(Syrenia) - Y yo. Amo a nuestros amigos pero a veces también me gusta ser un poco egoísta y tenerte solo para mi *Tras meditar alguna idea se incorporaría animada* Ven vamos al agua, quiero ver el mar de cerca * Tomaría su mano viéndose a si misma a través de sus ojos nuevamente*

(Salian) - ¿No te resulta extraño andar por mis ojos? *El hombre la guiaría aunque Syrenia tendría la sensación de estar guiándose a si misma*

(Syrenia) - Es extraño, si pero prefiero esto a vivir en las sombras.



Salian la acompañaría hasta la orilla, y cuando apenas se han adentrado hasta las rodillas en las cálidas aguas calentadas por el sol de la mañana, Salian sonríe con picaresca observando la espalda desnuda de la mestiza. Tras no meditarolo demasiado la empujaría con sus poderosas manos al agua, cayendo esta de bruces en el liquido elemento



(Syrenia) - ¡Oye!...*Se le escaparía una carcajada de divertimento*

(Salian) - *Ríe cómplice tras el gesto "malicioso" mientras se adentra en el aguas con su amada* ¿Que haremos ahora, mujer?

(Syrenia) - ...Pues me gustaría visitar aquella torre en la costa o revisar alguno de los comercios locales, y mas ahora que puedo ver a través de ti...*Animada se atusaría la cabellera*

(Salian) - *Se mira un momento y después a la mujer* ¿Aunque mejor vestirnos, no crees?

(Syrenia) - La verdad es que tienes buena figura...*Diría coqueta, cuando Salian se mira a si mismo*

(Salian) - Estoy lleno de cicatrices, mi amor *Se miraría varias de las que adornan sus brazos y torso*

(Syrenia) - *Niega para sí* Cuentan tu historia, son tan parte de ti ahora como lo son tus propios recuerdos.



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Ambos amantes se vestirían con cuidado haciendo uso de los mismos ropajes que han venido luciendo durante todo el viaje por las islas, antes de ataviarse agitarían sus ropas al viento para deshacerse de la arena que el viento ha depositado sobre las prendas a lo largo de la velada. Antes de abandonar la cala en la que habían compartido una larga noche de felicidad se besarían con pasión una ultima vez. Salian miraría de arriba a abajo a Syrenia agradeciéndole a los dioses por la fémina que le acompañaba en su senda y compartía sus días de dicha.


(Syrenia) *Tras compartir la visión de su propia figura a ojos de Salian* Vaya... Es verdad. ¡¡¡¡SI QUE ES PRONUNCIADO ESTE ESCOTE!!!!



El amor es la cura, el amor es poder. El amor es la belleza del espejo divino...
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 Asunto: Re: Donde se encuentran la Luna y el Sol.
NotaPublicado: 04 Mar 2019, 20:18 
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Ya era habitual ver al imponente jinete recorriendo los caminos en post de la vacilante figura de Syrenia, y fue en uno de estos viajes, que los pasos de ambos acabaron llevándolos hasta la preciosa ciudad de Esmeltaran.

El enorme guerrero decidió llevar a Kemet y a Syrenia a disfrutar de unos días de tranquilidad en la bulliciosa urbe, entre la algarabía de los transeúntes y los nobles que iban y venían por los pórticos de la enorme ciudad. Kemet aprovechó el momento en que la pareja se encontraba pagando las tasas de entrada, para escabullirse en sus propios pensamientos, dejando a ambos amantes solos.

Tampoco era algo que ambos rechazaran, al fin y al cabo aunque siempre solían estar juntos, era poco el tiempo que podían pasar a solas y sin preocupaciones, así que Salian tomó una bolsa de monedas que aún no había regalado y la puso en las manos de Syrenia.

La muchacha ya había dejado de rechazar los presentes del norteño, en cambio esbozó una pronunciada sonrisa mostrando sus inmaculados dientes blancos y con una ilusión desmedida le dijo:

- Syrenia: Salian, llévame al mercado.

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El enorme guerrero arqueró una ceja pero marchó a su lado con cierta diligencia, colmando los deseos de la dama. El se sentía satisfecho de otorgarle su tiempo, pero nada más llegar al mercado comenzó a ver cómo el oro ardía en las manos de Syrenia, que comenzó a comprar cachivaches, perfumes e incluso un bolso de suave piel que un extraño vendedor de mirada suspicaz se apresuró a vender antes de que Salian pudiera evitar el trato.

- Vendedor: mil glacias *dijo mirándolo con jocosidad mientras su cara de pomelo le escrutaba con mirada aviesa*

Syrenia marchaba sonriente mostrando su nuevo bolso al mundo, mientras Salian marchaba a su lado con el ceño fruncido y una mirada asesina hacia los vendedores, que no evitaban corresponder con una sonrisa y algunos cuchicheos bromistas.

- Salian: mujer, pero si eso es un trozo de tela, ¿cómo has podido pagar tanto?

- Syrenia: verdad que es precioso *sonreía despreocupada e inconsciente mientras Salian cargaba todas las compras, ajena a la vena del cuello de Salian que amenazaba con explotar presa de una ira creciente*

Ambos prosiguieron parte del camino mientras la alocada mujer daba pequeños saltos como si supiera hacia donde iba, no cabía en sí de júbilo. Salian la fue conduciendo por las calles, mientras observaba los perfumes, los polvos y los artículos que había comprado.

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- Salian: (Pero si no ve, cómo puede usar estas pinturas….si al menos llevara algo útil…ni siquiera una daga) *suspiró mientras la guiaba hacia una refinada posada que uno de los mercaderes le había indicado*

- Syrenia: amor…¿que te pasa? No has parado de suspirar desde que salimos del mercado.

- Salian: mujer…¿no crees que ese bolso era algo caro?

- Syrenia: *Se detuvo en seco mientras le observaba* ¿Qué quieres decir?

Salian conocía a su mujer más que a otra persona en el mundo, tragó saliva mientras se preparaba para enfrentarse a algo, que para el norteño, era más peligroso que un dragón, la cólera de su mujer.

- Salían:….bueno mujer, ¿no..no son cosas muy útiles no crees?

- Syrenia: si. Perfumes, maquillajes, todos cosas importantísimas para una dama Salian…*el timbre de su voz parecía capaz de romper un vidrio mientras quedaba alrededor de Salian como una tenue amenaza*

- Salian:…bueno mujer…tu no necesitas ninguna de estas cosas….ya eres muy hermosa *sonrió mientras observaba como se destensaba la mujer*(ha faltado poco)

- Syrenia: bueno ¿y ahora a dónde vamos? *Dijo mientras movía su ridículo bolso y a Salian casi le salía un orzuelo al verlo*

- Salian: os llevo a una posada que nos han recomendado en el mercado….me han dicho que es un lugar muy bonito.

La conversación quedó en tablas, mientras ambos se dirigían hacia el lugar ante las risueñas miradas de los transeúntes. Una vez llegaron ante el portero de la Vampiresa Velada, este les escrutó de arriba a abajo mientras sonreía a Salian y les indicaba que podían pasar.

Ambos se adentraron al interior del establecimiento, mientras el lujo del lugar dejaba al guerrero casi sin palabra.

- Syrenia: Amor, ¿Cómo es?

- Salian:….es muy bonito ..*dijo mientras observaba a los nobles y las doncellas que les iban agasajando con bebidas*

Salian comenzó a describir el lugar mientras avanzaba con ella rumbo a la barra. Fue entonces cuando Salian se dio cuenta de que algo no iba bien.

Las mujeres le sonreían y le guiñaban, mostrando de soslayo sus ocultos encantos ante el amparo de la invidencia de Syrenia.

Conforme andaban, Salian se iba poniendo cada vez más tenso mientras negaba con su mirada los mudos ofrecimientos que recibía a cada paso.

- Syrenia: ¿Salian estás bien?....te están sudando las manos *le susurró inocente mientras besaba su mano*

- Salian: mi amor…creo que estamos en un prostíbulo *dijo susurrando mientras miraba alrededor*

- Syrenia: no te preocupes….yo te cuido. *Dijo tajante mientras avanzaba a su lado con el porte de una gran dama, seguida de cerca por el vacilante paso del guerrero que la guiaba dubitativo hasta detenerse*

- - Salian;: ¿nos marchamos mi amor? *Le susurró al oído*

- Syrenia: tonterías, has dicho que es un lugar bonito…¿no es así? *Dijo orgullosa mientras sonreía coqueta ante las meretrices que se alejaban de ambos sin necesidad de decir palabra alguna*

- Salian: si mi amor

- Syrenia: Pues tomemos una habitación *dijo con picardía mientras el guerrero sonreía ante la osadía de la mujer*

Y de este modo fue como tras unos minutos, ambos se encontraron en el interior de la opulenta habitación. Era muy distinto a lo que Salian estaba acostumbrado, para él, que el cielo cubierto del manto nocturno sobre su cabeza y una buena hoguera eran un gran lujo, se quedó absorto observando mientras el ansia de Syrenia iba en aumento.

- Syrenia: ¿y bien?...¿Salian cómo es?

Estas sutiles palabras le sacaron de su ensimismamiento, y comenzó a narrar las suaves sedas que cubrían los muebles y camas, las rectas líneas de la habitación que se remataba en un precioso hogar frente a la chimenea, un gran baño con una bañera redonda en su interior, y el largo etcétera de pequeños detalles que al norteño se le escapaban.

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Syrenia estaba nerviosa, casi como un niño justo antes de abrir un regalo. Conjuró sin poderlo reprimir más el sortilegio que le permitía ver a través de los ojos de Salian. Éste ya había visto los movimientos de la mujer un par de veces, así que no se sorprendió cuando Syrenia comenzó a correr por la habitación deleitándose con la visión de Salian. Tal era su júbilo, que al entrar por un ángulo muerto se tropezó con unas pieles y dio a parar con su perfilado trasero sobre las telas del suelo, rematando la escena en una gran risotada.

- Syrenia: Salian es precioso…. *Dijo entusiasmada mientras dejaba sus manos pasar por los tejido y trataba de recomponerse un poco*

- Salian: y aún no has visto la bañera * dijo girando su mirada y observando los mármoles blancos y la gran bañera*

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Tanta belleza y confort era algo extraño para ambos, sin embargo no tardó en notar cómo la tambaleante mujer se dirigía hacia él con una sonrisa en sus labios. La observó unos instantes y la besó, para luego guiarla hasta la bañera.

Syrenia posó sus manos sobre la bañera y sonrió al notar el agua tibia:

- Syrenia: tenemos dos opciones Salian *se entornó hacia el enorme guerrero mientras observaba su fina silueta a través de sus ojos, y finalmente dijo * podemos quedarnos charlando…o *dijo mientras desabrochaba un secreto botón que solo ella conocía e hizo deslizarse su vestido por su sedoso cuerpo hasta quedar desnuda delante de su amante* tomar un baño *sonrió pícara y entonces se metió en la bañera*

Salian solo pudo asentir observando ese perfilado cuerpo que los dioses le habían concedido y sonrió para si, dando gracias a lo sagrado por tanta suerte.

La muchacha se introdujo en las aguas ocultando parcialmente su contorneada figura y sonrió, podía ver lo que el norteño observaba y en cierto modo, le alimentaba su pequeño perfil orgulloso, ya que sabía que ambos se amaban en cuerpo y alma.

- Syrenia: vas a quedarte mirándome….o vas a venir conmigo.

Esas palabras le hicieron reaccionar casi embriagado por sus instintos y se desnudó, para meterse en la bañera y abrazar a la mujer. Acarició su firme cuerpo mientras la atraía hacia él, y en esa postura quedaron un largo rato disfrutando del roce de la piel contra la piel.

A medida que se relajaban, Salian tragó saliva y dejó salir de sus labios una duda que le corroía.

- Salian:…¿Syrenia, seré suficiente?

La mujer quedó quieta, casi descolocada por la pregunta del norteño que le trajo de vuelta a la tierra de una forma súbita.

- Syrenia: ¿Su..suficiente? ….¿Por qué dices eso mi amor?

- Salian:….* La observó con sus acerados ojos y luego desvío su mirada hacia el resto de la habitación* veo como disfrutáis de este lugar, de las compras y los lujos del mercado….yo soy un hombre pobre…y sabéis que pienso que el oro corrompe el corazón de los hombres, mujer.

Syrenia tanteó su cuerpo mientras solo veía su mirada de vuelta y finalizó el sortilegio con un rápido movimiento de manos, quedando nuevamente a oscuras en su interior. Hundió su rostro contra el pecho de Salian y le aprisionó con sus caderas.

- Syrenia: tú lo eres todo para mí * se separó de su pecho para que Salian pudiera observar sus facciones* eres el hombre al que quiero y con el que comparto mis noches y mis días *posó su mano sobre el rostro del hombre mientras acariciaba su barba* una vida de lujos sin ti a mi lado es una vida vacía…mi dicha es estar a tu lado, ya sea aquí o con el amparo de mi diosa desde los cielos en la noche estrellada. Somos uno Salian…no lo olvides.

Tras esas tiernas palabras, ambos amantes olvidaron todo lo que les rodeaba mientras se entregaban a una pasión más profunda que las venas de la tierra. Ambos se pertenecían el uno al otro, y formaban un ser completo formado de pura pasión.

Esa noche al igual que muchas otras, los amantes se entregaron a sus impulsos y afectos, renovándose en su amor. Como la luna da paso al sol, así era el amor de ambos, y de ese modo, proseguirían sus viajes, siempre bajo el amparo de la misma premisa, siempre juntos.
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