Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


Fecha actual 16 Sep 2019, 14:24



Últimas noticias relevantes:
Ha habido algunos problemas con las imágenes del foro. Si detectas que alguna imagen no se muestra correctamente, borra la caché de tu navegador.

Buscar:

Nuevo tema Responder al tema  [ 16 mensajes ]  Ir a página 1, 2  Siguiente
Autor Mensaje
 Asunto: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 22 Jul 2015, 17:06 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba

HISTORIA DE TALIVIA HA'VALEN



Imagen

Citar:
Nombre: Talivia (Zorra Afortunada en élfico) Ha'valen de nacimiento. Cambia de nombre con frecuencia. Últimamente se hace llamar De Havilland.
Raza: Semielfa (con sangre solar)
Edad: 25 en el momento de inicio
Región de nacimiento: Aguasfuertes, Valle del Delimbiyr
Deidades: Adoradora del panteón élfico, los Seldarine. Su deidad patrona es Erevan Ilesere
Clases: Pícaro/Bardo




DESCRIPCIÓN FÍSICA:
La sangre élfica es fuerte en Talivia de Ha'valen. Hija de padre mestizo y madre elfa solar, esta semielfa ha heredado los rasgos estilizados y el porte altivo de los miembros del Pueblo Gentil: nariz recta, labios finos y ojos oblicuos. A simple vista, su cabello dorado y piel bronceada podrían llevarla a ser confundida con una elfa solar.

De estatura elevada (sobre 1,73) y complexión atlética, gusta de ocultar la evidente feminidad de su cuerpo con prendas de corte masculino, donde abundan las camisas holgadas y los pantalones de cuero. Equilibra esta faceta de su personalidad con calculados toques femeninos, como su preferencia por los cabellos sueltos. Aunque evita joyas y adornos, una estrella fugaz en forma de pendiente decora su oreja izquierda.

Su rostro, tan melancólico como histriónico, oculta un secreto felino, que bien podría mover a la desconfianza.

Posee una voz grave y ronca, casi hombruna, macerada en largas noches de tabaco y alcohol. Imprime a sus andares un ritmo enérgico, de larga zancada, motivado por el gran tamaño de sus pies.

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA:
De naturaleza esquiva y arisca, Talivia disfruta escondiéndose tras sus múltiples disfraces. Afronta la vida como si de una gran broma se tratara y parece querer reservarse para ella la última y más sonora carcajada. A menudo enfatiza rasgos y gestos masculinos en su carácter pues considera débil lo que tradicionalmente se ha asociado a lo femenino. Sin embargo, también desprecia a los hombres que se dejan arrastrar por las bajas pasiones y, consciente de su atractivo, puede llegar a desplegar sus armas de mujer contra ellos. Se burla de todo y de todos. Detesta lo convencional. Es vagabunda vocacional, incapacitada para el compromiso.

Inteligente, aunque también narcisista, gusta de dejar patente su ingenio mediante el uso de la ironía. No siempre lo logra. Admira a las personas cultas y nada excepto despertar el caos a su paso le provoca mayor placer que una conversación estimulante.

Abusa de las mentiras como parte del juego de la manipulación, aunque cuando la situación lo requiere puede llegar a ser honesta y directa, incluso hiriente. Se siente orgullosa de sus raíces élficas, no tanto de su familia, sobre la que prefiere no hablar.

Aficionada al alcohol, el tabaco y el juego, es nocturna con premeditación y alevosía. No obstante, esta desordenada existencia no le impide consagrarse al estudio de las artes con meticulosidad.

A pesar de todo, bajo esta amoral fachada, late un espíritu idealista y sensible que aún no ha hecho las paces consigo mismo.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 29 Jul 2015, 01:59 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



El alboroto se expandía como una implacable marea de risas femeninas a lo largo de los pasillos de la villa. Talivia Ha'valen halló en la algarabía la excusa perfecta para dar por finalizada la última lección de su pesado y aburrido libro de magia. Plegó el tomo con sonoridad, se desperezó, indolente, y extravió la curiosa mirada a través de los ventanales escarchados que daban a una de las principales arterias de Aguasfuertes. Atisbó, estacionado junto a la entrada principal, un extravagante carromato pero, antes de que pudiera reparar en los pormenores del mismo, la puerta del estudio se abrió de par en par empujada por la fuerza telúrica de una jovencita en plena revolución hormonal.

-¡Talivia!- exclamó su hermana mayor, con el pelo revuelto y las mejillas encendidas.

- ¿Qué sucede, Shenae? Más os vale que esta ruidera tenga una explicación satisfactoria porque estaba enfrascada en una apasionante lectura sobre geometría arcan...- de repente sintió la mano de su hermana sobre la suya, como una garra. Shenae tiró con fuerza de ella, obligándola a levantarse de la poltrona. El libro se cayó al suelo.

- ¡Oh, cuánto cinismo derrochas, hermanita! Todas sabemos que tu vocación arcana es la vocación de padre por congraciarse con los Phelanythiir- volvió a tirar de ella, apremiante, aunque su gesto no impidió que la obstinada Talivia consiguiera recoger el libro del piso de madera - ¡Pero ahora no hay tiempo para eso! ¡Nos están invadiendo!- exclamó, exaltada.

- ¿¡¡Qué!!? ¿¡¡¡Có...cómo...!!!?

- ¡Nos está invadiendo un ejército de mercenarios!- escaleras abajo, Shenae dejó caer los párpados en una ensoñación romántica - A cada cual más apuesto y gentil.


Para cuando llegaron frente a la puerta del estudio del patriarca de los Ha'valen, Claari y Sylothi ya las estaban esperando allí, con sus orejas semiélficas bien pegadas a la recia madera de roble.

- Creo que ha mencionado algo sobre unas reliquias...- murmuró Sylothi, volviendo la cabeza hacia las recién llegadas. Les hizo un gesto con la mano.- Venid las dos. A lo mejor Talivia puede ayudarnos con alguno de sus truquitos.

- Me niego rotundamente a emplear mi arte en tan cuestionable acción. Dispensar un trato así a un padre...Además, hay quién considera el uso indiscriminado de la magia como fuente de...- de repente, la mano de Claari cerró su boca.

- ¿Te quieres callar, cotorra?- chistó su hermana mayor- Que no seas capaz de controlar ni el más mísero conjuro de la más baja esfera no te concede poder para darnos lecciones a las demás. Escucha, el guardia que estaba aquí en la puerta se ha ido a las cocinas. Limítate a vigilar el pasillo y avísanos si notas algo raro.

Talivia resopló, apretando el tomo de magia contra su flaco pecho. Era la pequeña de las cuatro flores de Tanes Ha'valen, acababa de cumplir diecinueve años, y más le valía obedecer a sus hermanas mayores. Prefería devolverles el golpe cuando menos se lo esperasen. Disfrutaba urdiendo los planes más retorcidos e insospechados. Sentía la imperiosa necesidad de dejar patente a la humanidad su inteligencia diabólica, aquella que nada tenía que ver con libros y teoremas.

En cuanto escuchó pasos aproximándose por el pasillo dio la voz de alarma de manera ostentosamente audible. Sus hermanas se convirtieron en un alborozo de enaguas a la huida pero ella no alzó el vuelo. En lugar de eso, torpemente, se giró hacia la puerta del despacho y fingió golpearse contra ella cuando percibió una sombra cernirse sobre su espalda. En perfecta sintonía, la puerta se abrió al mismo tiempo que, por detrás, una mano fuerte, masculina, se asía a su brazo para impedir que cayera. De esta guisa, sostenida en vilo, a medio camino entre el cielo y la tierra, conoció su purgatorio. Tenía los ojos de un azul abisal y Talivia se zambulló de pleno en ellos. El altísimo elfo enlutado que la contemplaba no sin cierta diversión le dedicó una sonrisa cómplice y una breve reverencia antes de hacerse a un lado para permitirle el paso.

La mano de hombre que aún se aferraba a su brazo la empujó con cierta delicadeza hacia el interior del despacho.


Imagen

- Disculpadme, Saer. La he encontrado escuchando pegada a la puerta.- explicó el dueño de la mano, con un acento claramente extranjero.

Tanes Ha'valen, que en aquellos momentos parecía atender al elfo que había abierto la puerta y a su joven acompañante, se puso en pie de inmediato.

- Ya puedes quitarle las manos de encima, gracias- replicó el prócer Ha'valen con evidente celo paterno. Y, volviéndose hacia Talivia, añadió - ¿Es eso cierto, hija mía?- La joven dio la callada por respuesta, agachando la mirada, estrujando el libro contra sus senos y removiendo el enorme pie derecho en un melindre milimétricamente calculado.- Déjame adivinar, otra vez tus hermanas ¿verdad?

-Oh, padre, yo no...-balbució ella.- Jamás se me ocurriría...

- Bueno, ya está bien. Suficiente- el señor Ha'valen golpeó su enjoyada mano derecha sobre el escritorio- Demonio de crías. De un tiempo a esta parte se han vuelto incontrolables. Aún recuerdo cuando eran unas dulces niñas obedientes y responsables. Ahora no hacen más que reírse y pavonearse por ahí como si todo fuera gracioso. Y lo peor, Talivia, es que se aprovechan de ti.

- Pero padre...

- Sí, Talivia, permites que se aprovechen de ti. Con todas las letras. Porque eres sensata y bienintencionada. Y todavía no te ha alcanzado la tontería esa - la joven semielfa subrayó la apreciación de su padre apretando un poco más el libro contra su pecho. Tanes Ha'valen dejó escapar un teatral suspiro, alzó las cejas y se encogió de hombros, compartiendo sus cuitas con los desconocidos que visitaban su estudio.- Hijas...-añadió con resignación-...ójala no crecieran jamás.

Talivia habría jurado que el elfo lunar de cabellos oscuros y ojos oceánicos se estaba mordiendo los labios para reprimir una sonora carcajada. De lo que no se había percatado era de que el otro, el más joven, un mestizo como ella, la estaba contemplando embelesado.

-En fin, señores...- prosiguió Tanes invitándoles con la mano a que tomaran asiento de nuevo- ...no estamos aquí para debatir sobre los sinsabores de la paternidad. Es algo que todo hombre, a su debido tiempo, deberá descubrir por sí mismo- hizo un gesto a Talivia para que añadiera una silla más a la reunión.- Espero que no os incomode esta adhesión de última hora. Y aunque así fuera, aquí el que paga soy yo- desplegó los brazos en un gesto magnánimo mientras sonreía abiertamente- Mi querida hija Talivia es una joven despierta e inteligente y en esta casa no hay secretos. Quiero que aprenda a negociar duro como su padre.

Talivia tomó asiento con la sensación de haber depositado sus posaderas sobre la cima de Toril. Puede que nadie conociera realmente a la auténtica Talivia, pero ella conocía bien a los demás, y los manejaba a su antojo. Había pasado de vulgar espía a invitada de honor.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 29 Jul 2015, 02:00 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



La trama urdida por Tanes Ha'valen se fue perfilando con claridad meridiana a lo largo de sucesivas sesiones. Como favorita del patriarca, Talivia acudía en calidad de oyente a las negociaciones en el gabinete siempre que sus lecciones arcanas se lo permitiesen. Allí tenían lugar las reuniones de padre e hija con el líder de la Compañía de los Bastardos Risueños, el elfo lunar Everuil, y con su pupilo y sobrino, el joven Sulion.

Talivia, ávida lectora de almas, tenía bien identificado el papel de su padre en aquella representación. Tanes Ha'valen encarnaba a la perfección el rol de hombre ambicioso hecho a sí mismo. Había nacido en el seno de una familia de raigambre élfica, asentada en los pilares de la gloriosa Myth Drannor, que tuvo la mala idea de mezclar su sangre con la humana. De resultas de aquello, Tanes Ha'valen, que se consideraba elfo de corazón, no lo era tanto de orejas. Afortunadamente, siempre dispuso de fluidez económica para comprar sus sueños. Hijo de un pujante matrimonio mercader heredó profesión y existencia trashumante hasta que, enamorado de una elfa solar de la fronteriza Aguasfuertes, decidió asentarse y formar su propia familia. Amonia, virtuosa matrona, compendio de todas las bondades del Pueblo Gentil, bendijo al hogar de los Ha'valen con cuatro hijas , a cada cual más digna rival de Hanali Celanil, tan doradas y altivas que únicamente un exhaustivo examen a flor de piel hubiera descubierto su naturaleza mestiza. Examen al que su padre se hubiera negado en rotundo, por supuesto.

Pero en aquellos precisos instantes Tanes Ha'valen se hallaba a un paso de las puertas cerradas de Arvandor y desplegó ante los ojos de los allí presentes la que sería su llave maestra: un mapa de Bosque Alto.

-Illefarn- anunció con dramático suspense mientras se inclinaba sobre la carta geográfica. Los demás imitaron con pretendido interés su gesto – En concreto, Eaerlann. Talivia ¿qué puedes contarnos al respecto?

- Eaerlann fue un poderoso reino élfico emplazado en la cuenca del Río Delimbiyr, fundado en el año cuatro mil setecientos antes del Cómputo de los Valles por miembros de la Casa Sharrven.- la joven recitaba la lección de memoria, sin pestañear- Gobernaron en paz aquellas tierras durante casi seis mil siglos, hasta que en el Año de la Maldición Eaerlann sufrió las últimas consecuencias de un desgaste propiciado por la invasión demoniaca de Ascalcorno, el continuo ataque de las hordas orcas y el propio debilitamiento de los Tel'Quessir tras la Retirada.- ensayó una graciosa reverencia y posó sus ojos verdes sobre los azules de Everuil, tal vez buscando un gesto de aprobación que sólo halló, furtivo, en la mirada soñadora del pánfilo de su sobrino.

- ¿Es o no es inteligente mi pequeña Raposa Afortunada? He hecho bien en invertir mis ahorros en su educación arcana.- apuntó Tanes con orgullo y mentón alzado.- Pero prosigue con tu clase magistral, prosigue, prosigue.

- Largo y tendido se podría hablar sobre el célebre reino de Eaerlann, padre, pero me temo que, a día de hoy, sólo son ruinas.

- No exactamente, querida Talivia. No exactamente. - Tanes Ha'valen dejó escapar una espectacular carcajada, inclinándose de nuevo sobre el mapa- No todo se aprende en los libros. Es algo que descubrirás cuando seas mayor y pongas en práctica lo que para ti, inocente chiquilla, es ahora pura teoría. En esta vida tan importante como saber leer es tener contactos y amistades influyentes. Y tu padre los tiene.- alzó la vista hacia los hasta entonces poco participativos elfo y semielfo – Aquí es dónde nuestros amigos de la Compañía de los Bastardos Risueños entran en escena.

- ¿Y qué es de esta representación teatral que es la vida sin una buena puesta en escena, Saer? La Compañía de los Bastardos Risueños resulta tan elegante en el fondo como en las formas- intervino el elfo Everuil con su grave voz- Honrados estamos de que contéis con nosotros. A la par que alabamos vuestro buen gusto- tomó la copa de vino que reposaba en el escritorio junto a otras dos y la alzó antes de paladearla- En cuestiones de vino, al menos- paseó el caldo por su cavidad bucal unos instantes- Y tal vez en hombres de acción.


Imagen


Por si el venenoso atractivo físico de un hombre de mundo como Everuil no fuera lo suficientemente impactante para una joven como Talivia, aquella insolente respuesta, lanzada con contestataria apostura, inclinó la balanza de su corazón hacia un definitivo y rotundo “primer gran amor de mi vida”. Por su parte, desconcertado, Tanes Ha'valen mantuvo la sonrisa en su rostro provinciano.

- Una fuente de plena confianza me ha informado sobre el reciente descubrimiento en Bosque Alto de unas ruinas que podrían corresponderse con los restos de un antiguo templo consagrado a Hanali Celanil. El emplazamiento geográfico coincide con la zona de influencia del reino de Eaerlann. De ser así, es factible que esas ruinas alberguen incontables tesoros de manufactura élfica, entre ellos, el legendario Corazón de Hanali del que hablan las crónicas, un rubí bendecido por la mismísima diosa de la belleza. Sería una lástima que todo ese patrimonio del Pueblo Gentil permaneciera condenado al olvido, semienterrado bajo piedras mohosas.- guardó silencio unos instantes, calibrando las reacciones de su audiencia- Lo necesito- su afable semblante se tornó sombrío- El pueblo de Aguasfuertes lo necesita.- rectificó de inmediato.- Y nadie, absolutamente nadie, puede adelantársenos.

Talivia estaba al tanto de las ambiciones políticas de su padre. Desde hacía unos años Tanes Ha'valen aspiraba al gobierno de La Ciudad de las Grutas como Alto Señor. Para ello era fundamental contar con el voto favorable de las familias más influyentes de Aguasfuertes y entre estas se encontraba la conservadora casa solar de los Phelanytiir. El semielfo Tanes había tomado como esposa a una elfa solar, concebido cuatro gráciles hijas criadas en la tradición del Pueblo Gentil y ahora esperaba recuperar para los Phelanytiir un puñado de reliquias pertenecientes a un olvidado y polvoriento reino de los tiempos de las Guerras de la Corona. Todo resultaba de una pérfida simpleza.

-Somos rápidos, Saer. La Dama de Oro echará en falta su corazón para cuando nosotros ya lo tengamos en nuestras blasfemas manos.

Sulion cruzó las piernas y reprimió una carcajada apretando el puño contra la boca. Talivia se mordisqueó los pellejitos de los labios observando a Everuil.

- A mis oídos habían llegado muy buenas referencias, aunque tal vez el nombre elegido para la compañía no sea del gusto de todos. Sin embargo, me complace constatar que su líder forma parte del Pueblo Gentil. No soportaría confiar tan delicada misión a unos cazafortunas que no latieran en consonancia con el credo de los Seldarine. Espero quedaré satisfecho.- Tanes estrechó la mirada en un gesto zorruno y calculador heredado por su hija Talivia- E imagino que antes de cerrar nada e incluso de planificarlo se hace menester tratar los siempre farragosos asuntos pecunarios. ¿Queréis lanzar alguna oferta, Everuil?- preguntó, tomando su copa de vino.

- ¿Me estáis pidiendo que ponga precio a mi persona, Saer? Soy un hombre capaz que se tiene en muy alta estima.- acercó de nuevo la copa de vino a los labios y lanzó una mirada arrogante a Tanes por encima del cristal- Cincuenta mil piezas de oro- lanzó, sin florituras.

-Veinte mil- las uñas de Tanes se clavaron en el cristal hasta arrancarle un chirrido imaginario- Y ya me parece una oferta excesivamente generosa.

- Cuarenta mil. Pretendéis arrojar a mis hombres a un destino incierto, en un bosque infestado de orcos, cuando no de demonios y peores aberraciones.- adelantó el atrevido mentón hacia Tanes, desafiante.

-¿Y qué haréis con tanto dinero? ¿Proporcionar a cada uno de vuestros hombres una armadura de oro? Aguasfuertes está a dos pasos de Bosque Alto. Una expedición de esas características no puede ser tan costosa. Veinticinco mil- se inclinó un poco más sobre el escritorio.

-Treinta mil y el derecho sobre las reliquias de El Camaleón que pudieran encontrarse.

-Sobre una de las reliquias.- matizó Tanes.

Se hizo un tenso silencio en mitad del pulso. Ambos acariciaban sus respectivas copas de vino cuando se abrió la puerta del gabinete. La delicada figura de Amonia Ha'valen se perfiló en el umbral. Portaba en las manos una bandeja sobre la que reposaba una humeante tetera y cuatro tazas de porcelana.

-Disculpadme- inclinó la cabeza, gentil- He creído que tal vez os pudiera apetecer una infusión.

-Mujer ¿qué haces que no mandas al servicio?- inquirió su esposo, olvidándose momentáneamente de la negociación.- ¿Qué van a pensar estos caballeros sobre nosotros?

-Pensarán que eres un maleducado si no presentas a tu esposa, Tanes- respondió ella, con una humilde sonrisa. Era una elfa ya madura, rondando la tercera centuria, pero más bella que cualquier joven humana. Talivia parecía la versión carnal, por mestiza, de aquella criatura estilizada como una garza que era su madre.


Ante la visión de una figura tan recatadamente maternal, Sulion sintió la imperiosa necesidad de ponerse en pie y ayudar con la bandeja.

- Son como dos gotas de agua ¿verdad?- señaló Tanes.

Talivia maldijo para sus adentros la comparación de su padre. Sólo alguien que no la conociera podría atreverse a equipararla con una persona débil y complaciente como Amonia.

Tanes tomó la mano derecha de Amonia, galante, y la introdujo a los aventureros. Era evidente que se sentía orgulloso de su soberbia ave del paraíso.

-Bajaremos el precio, Saer.- declaró Everuil mientras se inclinaba para besar la mano de Amonia. Había que ser muy sutil y haber vivido mucho para percatarse del tipo de mirada que el uno le lanzó a la otra. Pero nadie de los allí presentes, excepto Everuil y Amonia, habían vivido tanto.- El placer es mío, Etrielle. Se me ha concedido una visión del Arvandor en vida. En parte, me doy por pagado.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 29 Jul 2015, 02:01 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



Everuil alzó la mirada hacia el letrero que pendía de la entrada. “El éxtasis del encantador”, podría acostumbrarse a vivir en un lugar con un nombre tan apropiado como ese, pensó. Acudía a la cita de riguroso negro, tal y como observaban sus votos con Erevan Ilesere. La luna gibosa alcanzaba ya su cénit cuando entró en la posada. A la luz íntima de los candiles, la estancia, decorada con toda suerte de criaturas talladas en piedra era bañada de un tinte irreal y fantasmagórico. Apenas sí contó cinco almas tan perdidas como la suya, mal repartidas por las mesas del local. Una figura solitaria aguardaba al fondo, envuelta en el humo de un cigarro. Avanzó hacia allí en la creencia de que aquel era su hombre.

Lo observó rápida pero detenidamente. Pura contradicción, era una técnica que Everuil había perfeccionado a lo largo de los años y con la que había resuelto más de una situación complicada. Le bastaba una mirada para marcar a fuego los vicios y las virtudes de cualquier persona. El misterioso caballero, que alternaba humo y toses, se había enterrado bajo tres arrobas de ropa, un bigote y un sombrero de ala ancha. Tenía algo que esconder.

- Fermin Savant, supongo.

Mudo por el momento, el interpelado tiró el cigarro al suelo y lo aplastó con uno de sus enormes pies. Hizo un gesto a Everuil para que tomara asiento. Fugazmente, le atisbó unas facciones delicadas y andróginas, propias de un muchacho recién entrado en la veintena.

- ¿Cigarros de Maztica? No será nada fácil conseguirlos aquí, en Aguasfuertes. Me juego el cuello a que sólo dos o tres familias podrían fumarlos en la ciudad.- dijo Everuil, haciéndose con la silla con desparpajo.- Se han puesto muy de moda entre las clases pudientes de Aguasprofundas. Personalmente, prefiero llevarme a la boca algo más contundente, como un buen puro. Los cigarros se me antojan un entretenimiento de señoritas.

Le pareció detectar un gesto de sorpresa e inquietud en el joven, que comenzó a toser ruidosamente y sofocó el acceso en su copa de vino. Everuil suspiró y se inclinó hacia atrás en la silla, estirando sus largas piernas hasta rozar las del otro.

-Bonitas botas- observó- Calzáis abundante, ¿hm? Yo también tengo problemas para encontrar algo adecuado para mi talla.- dejó escapar un sutil gemido - En fin, en contra de lo que pudiera parecer, no me gustan los soliloquios.- rebuscó en su faltriquera y extrajo de ella un pergamino enrollado. De un manotazo, lo dejó sobre la mesa – Una caligrafía muy esmerada ¿Lo habéis escrito vos o vuestra secretaria?- guardó silencio unos instantes- No todos los días recibo cartas en las que se me invita a colaborar en el secuestro de la hija de uno de mis benefactores. Será mejor que me expliquéis todo este embrollo, bigotitos.

El presunto Fermin Savant se puso en pie y rompió a andar hacia las escaleras. Everuil frenó su avance agarrándolo por el brazo derecho. Antes de que Fermin Savant pudiera reaccionar, Everuil había posado las manos sobre sus mejillas dejando caer en sus labios un beso intrusivo e implacable.

- No hay nada como besar un buen bigote. - declaró el elfo lunar con audacia, los labios humedecidos- Aunque deberíais dejar de fumar. Se os ha quedado aliento de cenicero, Fermin.- carraspeó- Y ahora, subamos a vuestra habitación. Se ve que sois un hombre tímido.


La puerta de la habitación 237 se cerró tras ellos. Everuil olía el nerviosismo en la piel del joven y le resultaba un aroma embriagadoramente suave y almizclado. Estaba disfrutando lo indecible con la situación. Observaba el ir y venir del flaco Savant acariciándose obscenamente los labios que habían osado franquear la barrera de su hombría, aguardando, tal vez, a que éste rompiera el silencio. O le rebanara el pescuezo.

-¿Quién sóis, intrigante Fermin?- se cruzó de brazos, sonriente y sibilino.

El joven frenó su devenir, dubitativo. La mano derecha fue al sombrero de ala ancha y Everuil se preparó para la vida o la muerte.

- Alguien que os ama.- su voz era aguardentosa, pero no masculina.

Fermin arrojó el sombrero al suelo, liberando una espectacular cascada de bucles dorados. Tiró del bigote, postizo. Bajo él, la piel irritada era fina y rosácea como las mejillas de una doncella.

-Ya veo- replicó Everuil, en absoluto sorprendido. En absoluto enternecido. En absoluto emocionado.


Imagen

Caminó hacia ella y se detuvo a medio milímetro de su aliento. La tomó por el mentón y movió suavemente la barbilla, bañada por la luz argentina que se colaba por el ventanal. Hacía frío y él necesitaba calor. El dedo anular de Everuil siguió el rastro de entrantes y salientes que era su largo cuello.

- Sois la hija de Tanes Ha'valen.- las manos reposaban ya sobre sus hombros y echaban abajo la tosca capa de lana con la que se cubría.

- Soy Talivia Ha'valen.- contestó la joven, molesta, reclamando su independencia paterno-filial.

- Sí.- concedió él.- Sois la hija de Amonia Ha'valen.

Los ojos azules de Everuil se calmaron unos instantes. Pero un chispazo febril despertó la marea de su mirada cuando sus manos rasgaron con violencia la blusa que ocultaba el secreto de Talivia. Se había aplastado los incipientes senos con unos jirones de tela. Feroz y viril, tiró de la última barrera, haciéndola girar sobre sí misma como giran las muñecas prisioneras de las cajas de música.

-Y también soy vuestra zorra afortunada.- desnuda y envuelta en carcajadas, protagonista de un sueño de primavera,cayó rendida en sus brazos.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 29 Jul 2015, 02:01 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



El cuerpo de Everuil rodó hacia la izquierda. De inmediato sintió el alivio de volver a ser ella y nada más que ella. Cruzó las manos sobre el vientre profanado y fijó su vista en el artesonado del techo. Tenía el mismo aspecto que cuando su recién estrenado amante la había tumbado sobre la cama.

-Así que en esto consiste hacerse mayor...

-Más o menos. También hay que adquirir responsabilidades y cumplirlas ¿Decepcionada, pequeña Talivia?- apoyó su mentón sobre el hombro trémulo de ella.

-Todavía no lo sé.- replicó, con la vista en el techo. Peor que el dolor había sido la sensación de seguir esperando algo que no acababa de llegar. Nada se correspondía con lo que había imaginado.

-Las vírgenes sois las peores. -emitió una risotada, besando su hombro- No habrá varón que colme vuestras expectativas.- frotó con la nariz su cuello.- Creo que esta travesura está llegando a su fin, mujercita. Papá Ha'valen comenzará a preocuparse por su hija si no aparece a la hora del almuerzo.

Ella se incorporó sobre la cama, melena alborotada, orgullosa. Las partículas de rabia en sus ojos verdes y los pómulos tensos, teñidos de rubor le conferían un temible aspecto de leona herida.

-¡No es ninguna travesura!- exclamó, indignada- Pensé que tendríais los redaños suficientes como para llevarme con vos.

-Así que Fermin Savant, el débil mental amanerado, ha planeado secuestrar a la casta y pura Talivia Ha'valen. Bien, los chistes son de mi agrado. Cuéntame ese, a lo mejor me río.- la apresó por la cintura obligándola a ponerse encima de él.- Está visto que te gusta controlar, Talivia-todavía-no-lo-sé. ¿Qué tal las vistas desde ahí arriba?


Imagen

Lo que Everuil no reconoció en voz alta era que el plan pergeñado por Talivia resultaba de una malicia tan exquisita que sólo un gourmet de la broma podría haber sido capaz de cocerlo a fuego lento. La muchacha se uniría a la expedición en pos de las reliquias del reino de Eaerlann en calidad de su alter ego masculino Fermin Savant. La Compañía de los Bastardos Risueños no sólo recibiría el montante acordado sino que Tanes Ha'valen estaría más que dispuesto a doblar la recompensa para aquellos que devolvieran a su hija favorita sana y salva al calor del hogar. Culparían del secuestro a un grupo mercenario contratado por un rival político de Tanes Ha'valen. Elegido al azar, o inventado, si fuera preciso. La lista de enemigos del patriarca era tan amplia que no se resentiría por añadirle un nombre más. El rescate se produciría a los restos de las puertas del templo de Hanali Celanil en Bosque Alto para añadir una pizca más dramatismo a la escena. Había que exprimir la suspicacia de Tanes Ha'valen hasta su última gota.

“Bueno, ¿por qué no?”, pensó Everuil. En situaciones más rocambolescas se había visto envuelto. Su propia concepción había sido un enredo de proporciones épicas. Además, Tanes Ha'valen era un redomado cretino integral. Se merecía eso y mucho más.

-Nadie en el campamento va a creerse que con esas caderas seas hombre- enfatizó sus palabras posando en firme sus zarpas sobre las carnes de Talivia- Mis bastardos han visto demasiadas mujeres. Vestidas, desnudas, de frente, de decúbito supino, desde atrás, del derecho y del revés.

- Soy estudiante arcana. Ya domino unos cuantos conjuros.

-¿Crees que he besado a Fermin Savant por vicio y gusto? Francamente, querida, no es mi tipo. Es el peor disfraz que he visto en años. Tendrás que practicar más.

-Vos me enseñaréis. Sois arcano.

- Tan cierto como que también soy un caradura vividor. La fábula del cuervo y la zorra, qué apropiada.- se incorporó levemente para besarla en los labios. Había claudicado ante una buena broma y unas largas piernas de mujer- Tendrás que arreglar lo de tu, digamos, ausencia varios días antes de que nosotros partamos en expedición. Nos reuniremos en un punto intermedio, esa posada en el camino ¿Cuál era su nombre?¿"El Sátiro Rampante"?¿Qué os pasa a los habitantes de Aguasfuertes, siempre pensando en indecencias?- cerró la cuenca de la mano izquierda en torno al seno derecho. Se expandía y contraía tímidamente al ritmo de los latidos de su corazón - ¿Por qué haces esto, Talivia Ha'valen?- preguntó, ensimismado. Por una vez en la vida Everuil aparentaba los más de trescientos años que sumaba.

-Porque os amo.

-Claro.

-Y porque mis padres jamás decidirán sobre mi futuro. No pienso casarme con ese imbécil petulante. Se hace llamar “Halcón”, sobrevolando en círculos cualquier falda que se le cruza. Usa faja y se unta el pelo con brillantina.

Poseída por una fuerza eléctrica Talivia arqueó la espalda hacia atrás y sus labios se quebraron en un melancólico suspiro. Aquella noche todavía hubo una tercera vez. Para entonces ya lo sabía.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 29 Jul 2015, 16:53 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



Cinco días después de tan secreto pacto en "El Éxtasis del Encantador" Talivia Ha'valen desapareció sin dejar más rastro que una cama desecha y un ventanal abierto a merced del frío de invierno. A la mañana siguiente Tanes Ha'valen recibió un sobre lacrado cuyo macabro contenido eran los rizos dorados de su amada hijita atando una sucinta nota:

“Porque os creeis con derecho a apropiaros de los tesoros del Pueblo Gentil, nosotros saquearemos vuestra herencia.

Para quien aún no lo sepa, gritaremos a los cuatro vientos que Tanes Ha'valen, el mediohombre, es un sátrapa marrullero.

E.V.”

-¡¡¡Pues claro que ya lo saben!!!- rugió Tanes, estrujando el pergamino entre sus dedos enjoyados.-¡Maldita sea! ¡No sólo raptan a mi hija sino que pretenden hacerse con las reliquias!

La ira de Tanes adelantó la expedición a pesar del mal tiempo. Ni siquiera esperó al mes de Ches. La Compañía de los Bastardos Risueños partió rumbo a Bosque Alto con la promesa de cobrar el doble si, por el camino, daban con el rastro de Talivia Ha'valen. A mitad de trayecto incorporaron a la comitiva a un joven de cabellos rubios que se decía Fermin Savant. Everuil y él parecían conocerse de antes. Nada que objetar, el elfo lunar había dejado hijos naturales por medio Faerûn.

El clima de camaradería que se respiraba en el campamento de La Compañía de los Bastardos Risueños distaba mucho de las aburridas veladas sociales que hasta el momento había presenciado Talivia. Ignorantes de que lo que allí se ocultaba entre ellos era una mujer, los doce bastardos de Everuil, hijos de uniones ilegítimas de algunas de las familias más celebres de Faerûn, daban rienda suelta a su vocabulario más procaz y a sus aficiones más abyectas con una honestidad y franqueza liberadoras. A pesar de vivir en una permanente mentira, Talivia creía que podría llegar a acostumbrarse a ser Fermin Savant. La vida le parecía más sencilla así, desde el peludo anonimato del bigote y de la perilla. A las largas jornadas de caminata por senderos poco transitados le seguían noches de canciones junto al fuego. Poco locuaz por temor a ser descubierta, Talivia hallaba en el laud un substituto a la voz. Solía acompañar con su música a Everuil, gran conocedor de la tradición más licenciosa, y ambos amenizaba las guardias con coplillas subidas de tono, como aquella que narraba las legendarias correrías del elfo lunar en Siempreunidos. A menudo sentaba a Fermin en su regazo, compartía con él las viandas y le limpiaba la grasa de los labios ante la atónita mirada de la tropa. Llegó a besarlo en público en un par de ocasiones. Pero nadie dijo nada porque, después de todo, la soldada era abundante y Everuil un gran borracho.

Si alguien sintió celos de la situación fue Sulion. De compartir techo con su tío en la mejor tienda del campamento se vio confinado al maloliente habitáculo de Sam el Pestes. No comprendía la predilección que Everuil sentía por un inútil como Fermin Savant, incapaz de hacer frente a los pocos contratiempos que hasta entonces se les habían presentado. Ni siquiera colaboraba en levantar el campamento. Y aunque Sulion era de imaginación fértil, jamás hubiera tenido el atrevimiento de cuestionar la hombría de un miembro de su familia, por muy bastardo que fuera.



Imagen

Cada noche, cuando las chanzas daban paso al aroma de una hoguera moribunda, Talivia se despedía de Fermin Savant y aguardaba el regreso de Everuil apoltronada en cojines de seda calishita, ataviada con alguna liviana camisa de su amante.

- Nunca reces dos veces en un mismo lugar- solía repetir a la vuelta de sus oraciones en el bosque, dibujando su esbelto y atrevido semblante a contraluz de las telas- Y nunca ames dos veces a una misma mujer.- corría el cortinón de la tienda y le dedicaba una sonrisa indolente.- Soy un pecador, Talivia, atento contra mi propio credo.- a menudo tomaba asiento junto a ella e inspeccionaba su mirada buscando, quizás, resquicios de culpabilidad y arrepentimiento.- En rara ocasión hay vuelta atrás, no lo olvides. Y como la mayor parte de las veces no se puede volver sobre los pasos perdidos es mejor viajar ligero de equipaje y evitar la fatiga.

Ella se limitaba a apretar el mentón, demasiado orgullosa para admitir que, de cuando en cuando, sentía que aquella aventura en la que se había metido de pleno le iba demasiado grande.

-Creo que a tu sobrino no le cae demasiado bien Fermin Savant.- cambió de tercio en una ocasión.

-Fermin es más rubio que él y se ha ganado un hueco en el corazón del ínclito Everuil de Siempreunidos. No me extraña. Yo también estaría celoso. - palmeó sobre sus muslos.- A Talivia no le gustan demasiado las cosas serias ¿verdad? Siempre esquiva cuando de responsabilidades se trata.- se puso en pie- ¿Continuamos con nuestras lecciones arcanas?

Un Everuil concentrado, casi místico, trazó al aire, con elegancia, el arabesco de una runa. Los movimientos eran deliberadamente lentos para que su pupila captara las sutilezas del lenguaje mágico. A los pies de Talivia, un abanico de plumas de pavo real, arrebatado como trofeo hacía más de cincuenta años a una dama agundina, cobró vida.

- Mano del Mago.- apuntó el elfo lunar con rictus tenso.- Si lo prefieres, Mano de Everuil.- guió al abanico a través de los suaves accidentes geográficos del cuerpo de Talivia hasta coronar con un melifluo beso de plumas la recta nariz de herencia élfica. -Un simple truco- desfallecido, el abanico se posó sobre su rostro. Talivia tomó el objeto inanimado y ocultó la mirada tras él, tal y como hacen las mujeres coquetas.- Aunque no por ello debes desdeñarlo.

Cuán diferentes eran aquellas lecciones de las recibidas en Aguasfuertes. Había logrado despertar en Talivia un auténtico interés por la magia como medio de expresión, más allá del dogma académico. Everuil convertía en vocación sagrada lo que siempre había sido obligación. Allí dónde otros mensuraban la Urdimbre a escuadra y cartabón, él parecía jugar con ella, seducirla y sustraer sus más íntimos secretos.

Acarició de nuevo el telar mágico y despertó un haz luminoso y danzarín que rodeó el cuerpo de Talivia arrancándole acordes de oro y plata. De algún modo se las había arreglado para penetrar en su mente y materializar lo que sentía cuando él la estrechaba entre sus brazos.

-Luces danzantes- aclaró Everuil – Pero ya está bien de teoría- avanzó hacia el lecho adamascado envuelto en fuegos fatuos, brumoso como una fantasmagoría, llevándose las manos al cinto – Pasemos a la práctica.- el chasquido del cuero aflojó sus calzas.

Y como casi todas las noches, hicieron el amor. O algo parecido.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 30 Jul 2015, 22:33 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



Sulion cargaba con las cubetas de agua vacías a los hombros, absorto en sus pensamientos. Hacía ya cuatro días que su tío había partido con un puñado de sus mejores hombres rumbo a las ruinas que supuestamente albergaban las tan codiciadas reliquias élficas. Como pago a su fidelidad incondicional, Everuil había confiado a Sulion una ingrata y a todas luces innecesaria misión: proteger al idiota de Fermin Savant. Encadenados al campamento base, llevaban cuatro días con sus tres largas noches esperando el regreso de la avanzadilla. Tan incompetente resultaba el tal Savant que ni siquiera era capaz de brindarle conversación. El grimoso hombrecillo se pasaba las largas horas muertas encerrado en la tienda de Everuil, entregado no quieran saber los dioses a qué repulsivos vicios, mientras Sulion se veía obligado a escuchar las soporíferas historias de Cartulano el Mítines, tan viejo que se sospechaba bastardo de Azoun IV Obarskyr.

– ¡Redioses!- exclamó frustrado, dando una patada a una piedra, con una voz imprudentemente audible. Unos días antes de que su tío se adentrara en las ruinas habían sufrido la emboscada de un grupo de orcos famélicos. Los aventureros los despacharon sin miramientos y él ni siquiera pudo entrar en combate.

Miró en derredor, tenso, y siguió caminando.

Ya escuchaba el sedante rumor del manantial cuando se apercibió de otro sonido más apagado, como de chapoteo. Se acercó a la cascada en sigilo, ocultándose tras los espesos matorrales. Delicadamente, separó el ramaje. Lo que allí contempló le robó el aliento.

La ondina solitaria emergía victoriosa de las aguas. Envuelta en una bruma que lamía las elegantes curvaturas de su cuerpo desnudo, se afanaba, inclinada, en frotarse una pierna. El cabello dorado, quizás demasiado corto para una diosa femenina, retorcido como una soga, tapaba en parte el esquivo perfil que ofrecía. Resultaba imposible distinguir su rostro pero, con unas caderas como aquellas, bien merecía el lance.

Sulion le arrebató uno o dos instantes de intimidad antes de comenzar a desabrocharse la camisa. No se lo pensó demasiado, bendita juventud. A los veintiún años, un semielfo descerebrado todavía está dispuesto a arriesgar su vida por una mujer hermosa. Arrojó las cubetas a un lado, la camisa al otro, y se lanzó de cabeza al manantial, impulsado cual criatura marina por los últimos coletazos de su adolescencia.

Asomó repentinamente frente a ella, sacudiendo sus cabellos aplastados, todo sonrisa y gallardía, y antes siquiera de poder contemplar su rostro, selló el grito que de sus labios de ninfa brotaba con un beso cargado de ímpetu.

La nereida forcejeó con él unos instantes, haciendo gala de una sorprendente fuerza. Cuando consiguió zafarse del ardiente abrazo de su admirador, le arreó tamaña bofetada que varios pájaros cantores alzaron el vuelo al unísono, asustados.

Con la mejilla y el corazón ardientes, Sulion contempló por fin el rostro de la enigmática criatura. Le era sospechosamente familiar.

-Fermin- murmuró- Fermin Savant. Sin bigote sois arrebatadoramente bello.


Imagen

Le era difícil seguir las largas zancadas de la impostora. Ambos apretaban el paso, en silencio, con el ceño fruncido. La camisa se le pegaba al torso húmedo. Ella parecía menos cómoda aún, cobijada bajo un disfraz empapado que había perdido toda su efectividad. Sulion se sentía triplemente engañado. Primero, por su tío, por no haber confiado en él semejante estafa. Segundo, por Fermin Savant, por haberlo odiado más de la cuenta. Tercero, por Talivia Ha'valen, por odiarla menos de lo que se merecía.

De algún punto indeterminado del bosque llegó un gruñido gutural.

- ¿Habéis escuchado eso?- preguntó Sulion, llevándose la a la daga que pendía de su cinto.

– Será un tejón- rezongó ella, poco dispuesta a la conversación–. Ni una palabra de esto u os sacaré los ojos.

- Y, aun sin ellos, no podría olvidar lo que he visto -soltó una suave carcajada-. Descuidad. Os seguiré llamando Fermin Savant. Hasta que os vuelva a contemplar desnuda.

Talivia resopló por respuesta, intentando colocarse de nuevo el bigote. Volvió a escucharse el gruñido, más cercano. Ya se encontraban cerca del campamento base.

-Ponéos en guardia, Fermin Savant. Tal vez tengáis que luchar como un hombre.

-¡Iros al carajo, maldita sea!

-No. Al carajo nos vamos los dos.- replicó él cuando lo vio, tragando saliva.

El solitario orco había emergido de la espesura de Bosque Alto, plantándose frente a ellos en su inmensidad. La fetidez acre que emanaba de su robusto cuerpo envolvió a los jóvenes con repugnancia. Era la primera vez que Sulion se las veía con un enemigo del Pueblo Gentil. Sintiéndose en la obligación de proteger a la dama, protagonista al fin de su propio relato de aventuras, se interpuso entre ella y la mole. Empujada por Sulion, Talivia rodó en el suelo, rebozándose en barro y hojarasca cual gorrino. El inexperto semielfo profirió un grito de guerra antes de lanzarse de frente contra el moloso, que balanceaba una tosca clava. Lenta de reflejos, la criatura intentó alzar su arma pero el vendaval en que se había transformado Sulion abortó el movimiento hundiendo su daga en el costado de la bestia. La clava cayó en el barro. Un chorro caliente a presión manó de la herida, empapando de sangre la mano del semielfo. El orco se desplomó en sus brazos , como si de una damisela entregada se tratara. Bañó de hedor su rostro, exhalando un gruñido moribundo, pero aún tuvo peso y fuerzas para abrir su bocaza e intentar clavar sus mortales colmillos en el cuello del joven. Un abundante esputo de sangre negra tiñó el rostro de Sulion antes de que las mandíbulas del orco pudieran apresarlo. La punta del puñal de Talivia Ha'valen sobresalía, resplandeciente, por la garganta de la bestia.

- ¿Siempre asestáis puñaladas traperas, Talivia?- de un modo u otro, la joven se las había arreglado para sorprender al orco por la espalda, en el momento más crítico.- Gracias. Os debo la vida. Quizás- se hizo a un lado y el peso muerto del moloso se desplomó en el barro. Sólo entonces, consciente de haber coqueteado con la muerte, emitió un eufórico grito-. ¡Uah! ¡Yeeehaaa!- se limpió la sangre del rostro, sacudió los cabellos hacia atrás y se dispuso a tomar a Talivia por la cintura, pletórico- No me importa que seais la amante de ese bastardo de Siempreunidos. Os voy a besar.

– Majadero- masculló, huyendo de sus largos brazos. Señaló con el mentón el cadáver del orco. Presentaba la espalda atravesada de flechas. La supuesta pintura de guerra era, en realidad, sangre reseca-. Ya estaba medio muerto. En condiciones normales no hubiéramos podido con él- limpió los restos de sangre del puñal en la camisa y volvió a guardarlo en el dobladillo de su bota derecha. Everuil había sido muy oportuno al regalarle aquella arma y enseñarle un par de movimientos. No confesó a Sulion que por dentro se sentía tan eufórica y nerviosa como él.

– Será mejor que nos pongamos en marcha. Ya estamos cerca del campamento.

Sulion pateó el cuerpo inerte del orco, recuperó su daga y le arrebató la clava, que se colocó al hombro. Ladeó la cabeza, escuchaba voces. De la foresta surgió la estilizada figura de un hombre, escoltado por otras dos personas. Era Everuil, acompañado de Sam el Pestes y Pelegean de Sanmartenz, pretendido aristócrata y probado estafador con predilección por las viudas de posibles. El elfo bajó el arco que portaba. Miró a uno y a otro, sonriente. Talivia agachó la mirada y se llevó los brazos al pecho, contorneado bajo la camisa sucia y húmeda. El bigote, torcido, se le cayó al suelo. Sulion se rascó el cogote. Y al cabo de unos silenciosos instantes, Pelegean de Sanmartenz estalló en una ruidosa carcajada acompañada de aplausos.

– ¡Voto a bríos! ¡Y yo que pensaba que el cabrón del elfo se nos había vuelto maricón!

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 30 Jul 2015, 23:30 
Soldado manco
Soldado manco
Avatar de Usuario
Desconectado

Registrado: 28 Jun 2015, 09:22
Mensajes: 255
Ubicación: (Que me)Aspen
Edad: 103


Ahí lo llevas Ford Farlein

_________________
Imagen

Ales Gald: Nashkelita puro y duro!
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 31 Jul 2015, 16:17 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen
Debido a la inclusión de bigotes, este relato evoluciona a hipster.


Tras este interludio cómico, retomamos la ejemplarizante fábula repleta de travestismo y pufos.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 31 Jul 2015, 16:59 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



Empujada por las agradables brisas de Tarsakh, Talivia regresó al hogar de los Ha'valen cuando las flores comenzaron a despertar en las calles de Aguasfuertes. La aventura había llegado a buen término. Tanes Ha'valen había recuperado las reliquias y a su hija y La Compañía de los Bastardos Risueños había cobrado dos veces por culpa de los impulsos de un mismo corazón.

Tanes Ha'valen decidió enterrar el hacha de guerra y no tomar medidas contra los raptores de su hija. Aunque Everuil le aseguró que los responsables directos del secuestro habían pagado con creces por su felonía, los datos aportados por el elfo así como sus propias sospechas le llevaron al convencimiento de que la Eldreth Veluuthra andaba tras él. Nadie en su sano juicio querría problemas con la Eldreth Veluuthra.

La Compañía de los Bastardos Risueños permaneció en la ciudad un par de meses más, realizando pequeños encargos, hospedada con pompa y boato a costa del señor Ha'valen en “El Éxtasis del Encantador”. El patriarca de los Ha'valen estaba ultimando los preparativos de la ceremonia en la que daría a conocer al pueblo de Aguasfuertes los tesoros del Reino de Eaerlann y deseaba contar con la presencia del grupo de Everuil. Muchas malas cosas podrían decirse sobre Tanes Ha'valen, pero jamás nunca nadie pudo tildarlo de clasista, si acaso de ordinario. Había previsto el acto, haciéndolo coincidir con las festividades del Solsticio de Verano, como un acontecimiento fastuoso y memorable a mayor gloria de la pujante Casa Ha'valen. A pesar de los esfuerzos de Talivia por escapar a su sino o quizás precisamente por culpa de ellos, Tanes se había propuesto oficializar los respectivos compromisos matrimoniales de sus cuatro flores ese mismo día.

Durante todo este tiempo, Talivia se dejó caer en brazos de Everuil siempre que tuvo ocasión. Solía escapar a media noche y regresar antes de que las primeras luces del alba despuntaran. En la intimidad de alcoba de “El Éxtasis del Encantador” trazaban una tela de araña paralela a la de Tanes.


Imagen

- ¿Quieres que te muestre mi corazón, Talivia?

-Sí.-respondió ella, sonriente y descamisada, copa de vino en mano, siguiéndole la broma. Aunque en su fuero interno deseaba que las palabras de Everuil fuesen sinceras.

El elfo lunar dejó dos cajitas idénticas sobre la mesa.

-Ábrelas- invitó a Talivia, señalando las cajas- ¿Eres capaz de distinguir el uno del otro?

-Creo que este pesa algo menos.- respondió ella, sopesando el supuesto rubí. A pesar de todo, había que reconocer que se trataba de una muy buena falsificación.

-Ese es mi corazón. No vale gran cosa. Se lo regalo a los Ha'valen.

-El otro...

-El otro es el corazón de una diosa. Pertenece al Pueblo Gentil. Viajará conmigo a Evereska y será venerado como corresponde, lejos de mercachifles y corruptelas.- había seriedad y determinación en las palabras del sacerdote erevaniano. Después de todo, se había descubierto como un feroz defensor de sus raíces élficas.

-¿Iré yo con vos?

-¿A qué viene esa repentina inseguridad?- acarició su mejilla con los nudillos mientras la empujaba con suavidad hacia el lecho- Llevas planeando tu huida desde el mismo momento en que entraste en el estudio de tu padre. Todavía no lo sabes porque tienes dicienueve años y te tomas la vida demasiado en serio, pero no me necesitas. Deseas ser libre por encima de todo, Zorra Afortunada. Te quedan muchos años por delante para descubrir cómo serlo. Ahora mismo no eres más que un capricho consentido, pero encierras la promesa de convertirte en la clase de mujer de la que algún día podría llegar a enamorarme. Una que sea capaz de despreciarme, fuerte, muy perra, soberana de sí misma. - abrió la mano con la que la había acariciado y colgó de su oreja uno de los pendientes del ajuar de joyas y de monedas con el que Tanes había pagado el rescate de su hija. No parecía valioso y guardaba cierta similitud con el símbolo de Erevan Ilesere.- Somos estrellas fugaces, mi pequeña aprendiz de vividora.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 01 Ago 2015, 21:01 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



A tres días del Solsticio, Pelegean de Sanmartenz, uno de los bastardos de Everuil, citó a Talivia en la plaza del mercado la Luna Creciente de Aguasfuertes, a plena luz del día. La joven había acudido con la esperanza de que portara algún mensaje de su amante. Everuil y ella seguían viéndose a escondidas pero el elfo no había determinado todavía los pormenores de la fuga. A pesar de todo, confiaba en que la sorprendiera con una de sus caóticas improvisaciones.

Nada más verla, Pelegean la tomó por el brazo y arrastró entre los puestos de mercado. De fondo, el escenario, aún vacío, que su padre había erigido para el inminente acto de aclamación popular ejercía de desagradable recordatorio de lo que todavía estaba por llegar. Con suspicacia, Talivia se deshizo de la mano del mercenario, pero decidió seguirlo a través de las callejuelas. El trayecto finalizó ante una de las habitaciones de “El éxtasis del Encantador”. Supuso que Everuil la estaba esperando. El corazón le dio un vuelco, henchido de exaltación romántica. Le pareció que Pelegean dibujaba una sibilina sonrisa mientras encajaba una llave en la cerradura de la habitación.

En penumbras, reconoció las estrechas caderas de su amante ejercitándose en el ridículo vaivén del amor. Unas torneadas piernas femeninas envolvían con arrebato al entregado gimnasta.

-Lo siento- murmuró el humano, con medida aflicción – Era mi obligación decíroslo.

En un sobresalto espasmódico, Everuil rodó a la izquierda. Enarbolaba sin pudor su enhiesta traición.

-¡Talivia, cielo!-exclamó, saltando de la cama - Si me he acostado con ella es porque me recuerda a ti.

Reparó en el rostro de la otra, quién cubría su desnudez con las sábanas como buenamente podía. Aquello era más de lo que cualquier hija, por muy libertina que fuera, podía soportar. Amonia Ha'valen, virtuosa matrona solar, abnegada esposa de Tanes Ha'valen, yacía en la cama de otro. Aquel otro había seducido también a la hija, y se disponía a desplumar al imbécil con pretensiones que las cobijaba bajo un mismo techo.

La joven no tomó represalias contra Everuil y Amonia. Todo contención y orgullo, se tragó las lágrimas que amenazaban con prender fuego a sus ojos y se volvió hacia Pelegean de Sanmartenz. La bofetada fue rápida y contundente, de las que dejan un resquemor tardío. Él respondió con una sonrisa altanera y depositó sobre su mano la llave de la habitación.

Y, así, sin más, Talivia Ha'valen abandonó el escenario en el que había sido sometida a escarnio. Nadie intentó detenerla.

Por el bien de esta historia de tramposos, ahora es necesario que viajemos atrás en el espacio y en el tiempo mientras Talivia desciende las escaleras de la posada.


Imagen


Hace ciento cincuenta años, Amonia Arabi'tlarn era una noble erudita al servicio de Labelas Enoreth en Evereska. Por una de esas bromas pesadas que juega el destino, su camino se cruzó con el de un descarriado aristócrata de Siempreunidos que no dudaba en proclamar su bastardía a los cuatro vientos. Se enamoró de él, la raptó en mor del espectáculo, la llevó a conocer mundo y, justo cuando en los cuentos de hadas cae el telón, la abandonó en tierra de nadie, es decir, la Frontera Salvaje. Sin muchos recursos, Amonia decidió establecerse en Aguasfuertes, dónde impartía clases de historia élfica en la academia de Velti'Enorethal. Transcurrieron los años y los únicos lo suficientemente ancianos como para recordar la llegada de Amonia a la ciudad eran elfos como ella, tan discretos en estas cuestiones del querer que nadie hubiera sospechado jamás del pasado licencioso de la serena y responsable maestra de historia. Un buen día un mercader semielfo procedente de las Tierras de los Valles llamado Tanes Ha'valen se dejó caer por allí. El resto de la historia transcurrió por los cauces del convencionalismo más familiar hasta que los astros se volvieron a conjugar en irreverente caos. Quisieron los Seldarine que la última etapa en la monstruosa transformación de Tanes Ha'valen de galante príncipe medioelfo en miserable arribista mediohombre coincidiera con la creciente fama de una compañía de aventureros que respondía al peculiar nombre de Los Bastardos Risueños. Amonia, aburrida y decepcionada mujer casada, con cuatro hijas ya criadas, creyó recuperar el latido febril de un corazón pubescente cuando se enteró de que La Compañía de los Bastardos Risueños estaba liderada por un tal Everuil de Siempreunidos. A través de intermediarios y conocedora de la naturaleza ambiciosa de su esposo, fue ella quién se encargó de hacer llegar a Tanes los rumores sobre las ruinas de Eaerlann del mismo modo que se aseguró de que contara con los servicios de la compañía para lograr su propósito. Poco importaban ya para los viejos amantes los sinsabores y amarguras del pasado, Amonia perdonó a Everuil su traición y éste, más adulto y cansado de beberse la vida a grandes tragos, se preguntó cómo demonios había podido abandonar a su suerte a una mujer tan deliciosamente fraudulenta como aquella. Sin embargo, nadie tuvo en cuenta un factor descontrolado e impredecible:Talivia Ha'valen. Y aunque Amonia pudiera ser la meta ¿qué clase de pigmalión mujeriego sin pasión por su trabajo se hubiese podido resistir a esculpir en una hija la mirada altiva y fatal de una madre?

Para cuando Talivia alcanzó la planta baja, un solitario y feliz Sulion, ajeno a los gámbitos del amor, trasegaba una copa de vino acodado en la barra de la taberna. La semilla de las enseñanzas de Everuil ya comenzaba a echar raíces en ella y le hizo tomar una decisión no meditada que habría de cambiar por completo el curso de la existencia de ambos.

-Venid conmigo si queréis vivir- la joven extendió la mano derecha y mostró a Sulion la llave de la habitación de Everuil que momentos antes le había dado Pelegean de Sanmartenz. - A partir de mañana dormiremos todas las noches sobre un lecho de oro y rubíes.

-Suena algo incómodo ¿no os parece?- Sulion alzó su copa por Talivia, sonriente. No habían vuelto a hablar desde el incidente en Bosque Alto e intentó darle conversación en los cauces de la perturbadora naturalidad con la que ella se había acercado. Era joven y temerario, aunque no estúpido. Sabía que bien podría morir o matar por ella, pero no le importaba demasiado.

-Y también suena obscenamente opulento.- le devolvió la sonrisa, hundiendo la llave de acceso a su libertad en la sima insondable de un falso y recatado escote de doncella.

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 03 Ago 2015, 21:25 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



Así que por fin estaba allí, dónde siempre había querido estar. Tal vez no con la compañía deseada, ni en el lugar soñado, probablemente, ni siquiera la situación había sido la esperada. Al final, el trago había resultado un poco más agrio de lo previsto. Pero allí estaba, preparada para despedirse de Aguasfuertes, de una existencia convencional, de Talivia Ha'valen. Descorchó la botella de vino y vertió el brebaje en sendas copas. Hizo la derecha a un lado para diferenciarla de la suya. La puerta de la habitación se abrió y ella alzó la vista, cruzando su mirada con la de Sulion a través del sucio espejo de latón. Le dedicó una breve sonrisa, ocultando el rápido juego de manos a espaldas de él. Por más que el otro creyera que ella la estaba mirando, realmente ella no tenía ojos más que para sí misma. Le gustaba su nueva imagen. No todas las mujeres conservaban su atractivo cuando decidían sacrificar su cabello a las tijeras. Sentía lástima por aquellas que dependían del adorno como única herramienta de seducción, ella no necesitaba nada más que la fuerza retadora de su mirada y una actitud pendenciera.

Sulion la abrazó desde atrás, cruzando las manos sobre su vientre y besando su cuello. Ella se lo permitió, mientras, ágilmente, escondía algo en el escote de su vestido.

-¿No os dije que esperaráis abajo, hm?

-No me podéis exigir paciencia. No esta noche, Talivia Ha'valen.- sus manos iniciaron un lento ascenso por la cintura de la joven- Puede que no durmamos sobre un lecho de oro y rubíes tal y como prometistéis, pero al fin seréis mía.

Apretó los labios, la última jugarreta de su antiguo amante estaba tan reciente como puede estarlo algo sucedido el día anterior. Cuando allanaron la habitación de Everuil se encontraron con que el muy bastardo se les había adelantado. No quedaba rastro de las reliquias, ni de las monedas que Tanes Ha'valen había pagado por ellas. Tampoco quedaba rastro de Amonia Arabi'tlarn. Por no quedar, ni siquiera quedaba rastro de La Compañía de los Bastardos Risueños. Se disolvió la misma noche en que Everuil huyó con Amonia y el botín.  Pero el elfo aún tuvo el detalle de dejar supuestamente olvidada la bolsa con las joyas del rescate del secuestro que había orquestado con Talivia. Dentro del saco encontró una breve nota: “Si lees estas palabras es porque vales tu peso en oro. Tu madre dice que las inviertas en algo de provecho.”

-¿Y qué tal si brindamos por ello?- escurridiza, se deshizo del abrazo de Sulion, girándose hacia él con una copa en cada mano.

Impaciente, el joven alargó el brazo hacia la copa de la mano izquierda. Talivia maldijo el imprevisto durante los dos segundos en que tardó en beberse la copa derecha y estampar sus labios en los de él, abriéndose paso con una frenética lengua de ariete. La respuesta del semielfo no se hizo de rogar, la tomó con firmeza por las nalgas y bebió de sus labios el dulce néctar que le era ofrecido. El baile, corto, torpe y desesperado, los llevó hasta el miserable catre de sábanas apergaminadas.

-No sé cuánto podré aguantar, Talivia- murmuró él, mientras unas manos demasiado rígidas luchaban por arrancarle la camisa.

-¿Apostamos?- inquirió ella, escupiendo los restos de vino a un lado, con una sonrisa cruzada, enarcando las cejas.

Cuando iba ya por el tercer intento de deshacer la lazada de la camisa, Sulion se rindió a la misma rigidez que sus manos. “Qué raro. Normalmente, las ganas de dormir me vienen después”, fue su último pensamiento.

Imagen


A la mañana siguiente, Tanes Ha'valen sacudió los cimientos de su hogar con un colérico aullido. Su esposa llevaba dos días desaparecida y ahora encontraba sobre la mesa de su despacho una carta supuestamente firmada por Sulion, el Príncipe Risueño, y escrita en realidad por Talivia.
He trepado vuestros cuernos cuando dormíais
Y he secuestrado a vuestra dorada Talivia
Sé que ninguna hija os fue más querida
A pesar de que su virtud ofrecíais

Mediohombre y verga floja,
Cabrón y majadero,
Toda virgen se desflora
Y yo pongo todo esmero

Hombres mandaréis en mi busca
Pero jamás me alcanzaréis
Mi Talivia es buena montura
Y os juro que la montaré.


-¡¡¡Soberano hijo de la gran puta!!! ¡¡¡Y encima va de poeta, el desgraciado!!! ¿¿¡¡Qué porquería es esta de la rima asonante!!?? -bramó, estrujando el pergamino con sus dedos enjoyados. Volvió la vista hacia el falso Corazón de Hanali, brillante en su caja, y eso le recordó que aún le quedaban tres hijas por casar.

A la mañana siguiente, Everuil y Amonia se encontraban ya lejos de Aguasfuertes, amándose de camino a Evereska con el verdadero Corazón en la mano.

A la mañana siguiente, Sulion, primero en la larga lista de víctimas de Talivia Ha'valen, despertó completamente desnudo de una resaca improbable en una desierta habitación de posada. Se levantó con un terrible dolor de cabeza y el único rastro que de ella halló fue la botella de vino medio vacía. Qué cruel invitación al alcoholismo. Echó un trago. Aquel día comenzaron sus problemas.

A la mañana siguiente, una Talivia Ha'valen vestida con las ropas de Sulion viajaba en el carromato de una compañía de actores ambulantes rumbo a Aguasprofundas. Aprovechó para realizar una primera tasación de las joyas que portaba consigo. El precio fue decepcionantemente bajo. Con amargura comprendió que a partir de ahora su único equipaje sería la libertad. Y qué poco le pesaba.

Imagen

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 04 Ago 2015, 15:01 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Imagen



Seis años después, Puerta de Baldur

Lola von Dietrich cantaba canciones de desamor. Lola von Dietrich era un misterio celebrado por muy pocos. Salía todas las noches a escena, en penumbras, y en penumbras envolvía su vida. Algunos rumoreaban que en realidad era un conde damarano de tendencias libertinas, otros, un experimento malsano nacido en la perversidad de Dambrath. Un poetastro decadente llegó a definirlo como “el paroxismo de la ambigüedad, el hombre que todas las mujeres desean ser y la mujer que todos los hombres desean.”

Lo cierto es que, aunque Lola Von Dietrich pretendiera ser misteriosa, esta historia no lo es. Dolores se llamaba Talivia. Había llegado a Puerta de Baldur procedente de Aguasprofundas dos años atrás, huyendo de una larga lista de agraviados por estafa. Allí, en La Ciudad de los Esplendores, Talivia Ha'valen había compuesto grandes papeles femeninos mezclando belleza, cultura, lujo y tragedia de folletín barato en una farsa de proporciones épicas que a menudo acababa con el Don Juan de turno desplumado. Había sido Justine, la virginal novicia de Sune, Doña Brígida, la austera y recta viuda tethyriana, o Minne, la desvalida invidente cormyta. Escogía a sus víctimas de entre los más abyectos estercoleros de la indigencia moral y luego se gastaba el dinero a espuertas en tabaco, alcohol y una nueva personalidad. De vez en cuando repartía sus monedas entre los pilluelos de la calle y mujeres de vida alegre. Los libros de magia quedaron arrinconados en la polvorienta esquina del olvido.

Pero para cuando llegó a Puerta de Baldur se había cansado de este juego y decidió probar algo diferente. Escupía su veneno todas las noches en una taberna de mala muerte llamada “El celestial azul”. Consciente de que su voz hombruna no valía gran cosa decidió adornarla con pinceladas de leyenda. Y así nació Lola Von Dietrich, la mujer que se hacía pasar por hombre que se hacía pasar por mujer. Tenía su público entregado, cuatro almas solitarias y perdidas que buscaban alivio en las letras agrias y despreciables de Lola Von Dietrich. Con eso ganaba lo suficiente para seguir regando su voz en aguardiente. Incluso le había salido un admirador en los últimos meses, un barón septuagenario recientemente enviudado.


Imagen

Las luces se encendieron y se bañó en los tibios aplausos. Camino del camerino, se aflojó el nudo del corbatín de seda roja y se pasó una mano por los cabellos pulidos en brillantina. Encontró la puerta entornada. No era una gran estrella, ni siquiera tenía dependencias propias, así que tampoco le extrañó. Una orquídea reposaba sobre la mesa, regalo de su admirador, el viejo barón. Un hombre alto, vestido de negro, recostado en una desvencijada poltrona, la tomó y olfateó cuando Lola Von Dietrich acabó por abrir la puerta del todo.

-Siempre me ha gustado el aroma de las orquídeas. Me recuerda al de los muslos de una doncella empapada.

-Everuil- saludó ella, tirando el corbatín al suelo. No parecía sorprendida.

-Pasaba por aquí.

-Como yo. También pasaba por aquí.

-Somos estrellas fugaces ¿hm?- se puso en pie, cuán largo era, con la orquídea en la mano.

Ella aprovechó para servir dos copas de aguardiente bien cargadas.

-No has cambiado nada- observó ella, tendiéndole una de las copas.

-Tú, sin embargo, sí.

Bebieron en silencio.

-¿No quieres saber qué ha sido de tu familia? Y buena se la has hecho también al pobre diablo de Sulion. Lleva años huyendo de un cazarrecompensas- dijo él, al cabo de un rato.

Ella no contestó. No había forma de enmendar según qué errores.

-¿No quieres saber si he compuesto esas canciones pensando en ti?- preguntó ella, al cabo de un rato.

Él no contestó. Siguieron bebiendo.

-Me desprecias.

¿Y cómo decirle que no se había vuelto a dejar tocar por ningún hombre?

-No. Por fin te amo.- apuró la copa hasta sus últimas consecuencias y se acercó a él. Buscó en sus ojos rastro de la persona a la que más había odiado y sólo vio aquella que ya formaba parte de su pasado, el reactivo caótico que le había enseñado a encontrarse bajo capas y capas de confusión.

Él la tomó por la muñeca y tiro de ella con suavidad. Pero Talivia pasó de largo. Everuil sonrió y prendió en sus cabellos la orquídea.

-Si buscas algo de diversión, viaja al sur. Los amnianos son unos gaznápiros detestables y se toman demasiado en serio.

Salió del camerino despeinándose los cabellos y pisoteando la orquídea caída. Lola von Dietrich había muerto. Empezaba a sentir paz consigo misma. Estalló en una ruidosa carcajada. Larga vida a Talivia Ha'valen.



_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 28 Jul 2019, 19:37 
Mago con tendencias homosexuales
Mago con tendencias homosexuales
Avatar de Usuario
Desconectado

Registrado: 21 Ago 2009, 15:25
Mensajes: 367
Ubicación: Mar Mediterráneo
Offtopic :
¿Cuando sale en Netflix?

¡Ensucio para aplaudir digitalmente!

Me encanta, todo, la historia y la forma de narrarlo, los personajes, TO DO, no se como he acabado aqui 4 años después, pero he empezado a leer y no he podido parar. Felicidades de verdad! ¿Sigue vivo el pj? ¡Sería un gustado rolear con él!

_________________
"Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma."
Arriba
  Perfil  
 
 Asunto: Re: La gran estafa erevaniana
NotaPublicado: 29 Jul 2019, 23:00 
El plumas de Auril
El plumas de Auril
Avatar de Usuario
Conectado

Registrado: 16 Jul 2015, 21:31
Mensajes: 1442
Ubicación: El espacio exterior nos roba
Offtopic :
Por un momento he pensado que a un bot le había dado por resucitar aleatoriamente mi historia, jajaja. Esto sí que es nigromancia de la buena.

En cualquier caso, muchas gracias. Estas cosas consiguen sacarme los colores y me viene una timidez repentina y no sé qué decir y...

A día de hoy, Talivia sigue viva, su creadora, pues no tanto. Los meses de verano siempre son unas fechas complicadas para mí.

¡Pero no me compare con Netflix, hombre, que en esta historia hay desnudos integrales masculinosmade in HBO y giros de guión dignos de Atresmedia!

_________________
Imagen
Relatos : LA GRAN ESTAFA EREVANIANA-El lío de padre y muy señor mío que puso a Talivia en movimiento
OCTALIVIAS (LIBELOS DE ARTE MENOR)-Octavillas pendencieras y otros poemas
LOS DUELISTAS-Pactos entre caballeros
LOS TIMADORES-Una comedia ligera
Arriba
  Perfil  
 
Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 16 mensajes ]  Ir a página 1, 2  Siguiente

Todos los horarios son UTC + 1 hora [ DST ]


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 3 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Saltar a:  
Diseño del Foro modificado para PUERTA DE BALDUR por Monti, Tripiyon y Delar.